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jueves, 30 de octubre de 2014

POTENCIAR LA ACCIÓN DE LAS CÉLULAS ASESINAS NATURALES PARA MATAR CÉLULAS CANCEROSAS EN LA LEUCEMIA INFANTIL

Unos investigadores han mostrado que las células de un grupo selecto del sistema inmunitario en pacientes con leucemia pueden ser multiplicadas en el laboratorio, creando un ejército de células asesinas naturales que puedan ser usadas para destruir células cancerosas. 








Los resultados de su estudio in vitro hacen pensar que esta nueva técnica podría algún día proporcionar una forma menos tóxica y más efectiva de batallar contra este cáncer en niños.
La leucemia linfoblástica aguda es el cáncer más habitual en la niñez. Esta enfermedad dificulta el desarrollo de los glóbulos sanguíneos sanos mientras que las células cancerosas proliferan. Actualmente, los niños con leucemia linfoblástica aguda reciben quimioterapia durante dos o tres años, lo cual les expone a efectos secundarios importantes, incluyendo cambios en el desarrollo normal y en su fertilidad futura.
Como una forma de evitar estos efectos adversos, los investigadores han estado buscando un modo idóneo de amplificar la habilidad innata del cuerpo para luchar contra el cáncer, una estrategia terapéutica conocida como inmunoterapia. Una rama del sistema inmunitario, y un posible componente de la inmunoterapia, incluye una clase de células llamadas células asesinas naturales (células NK, por sus siglas en inglés), conocidas también como células citolíticas naturales. Estos glóbulos blancos especializados patrullan por el cuerpo y destruyen las células anormales antes de que se vuelvan cancerosas.
Usar células NK como inmunoterapia supone una serie de retos. Si las células proceden de un donante, el sistema inmunitario del paciente podría rechazarlas o, peor, ser atacado por estas, en una enfermedad en la cual las células del donante consideran al cuerpo del paciente como extraño y lo atacan. Para evitar estos problemas, el equipo de la investigadora Nora Heisterkamp, del Hospital Pediátrico de Los Ángeles (Children’s Hospital Los Angeles), adscrito a la Universidad del Sur de California, y sus colegas de esta entidad y del Centro Oncológico M.D. Anderson (llamado así en honor de Monroe Dunaway Anderson) dependiente de la Universidad de Texas, todas estas instituciones en Estados Unidos, se preguntaron si podrían reclutar la ayuda de las propias células NK de los pacientes, o autólogas. Usando células autólogas se eliminarían los riesgos asociados a las células de un donante.
Para ayudar a que las células NK identifiquen su diana como células de leucemia, los investigadores añadieron también un anticuerpo monoclonal. Los anticuerpos están normalmente hechos por células del sistema inmunitario como un modo de identificar y neutralizar material extraño. Los investigadores pueden diseñar y producir unos anticuerpos, concretamente los anticuerpos monoclonales, que tienen como blancos específicos de ataque a ciertas proteínas como las que se encuentran en las células cancerosas.
El uso de células autólogas se enfrentaba, sin embargo, a otros obstáculos potenciales. ¿Sería posible multiplicar lo suficiente células NK de pacientes con leucemia, a pesar de que estos tuvieran una cantidad inicial muy pequeña de ellas? En caso de lograrse, ¿podrían estas células NK de los pacientes atacar a las de su leucemia y ganar la batalla?
En sus experimentos, el equipo de investigación utilizó células NK y células de leucemia linfoblástica aguda, en ambos casos de los mismos pacientes pediátricos. Y ha comprobado que las células asesinas naturales autólogas son capaces de destruir las células de leucemia del paciente.

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