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sábado, 29 de noviembre de 2014

NUEVAS MEDUSAS VENENOSAS DESCUBIERTAS EN AUSTRALIA

Australia es conocida por poseer la mayor concentración de especies de animales venenosos del mundo tanto en sus ambientes terrestres como marinos. Por si fuera poco, esta lista se incrementa cada año con las nuevas especies que van descubriendo los científicos que exploran años tras año el territorio del megadiverso subcontinente.
Uno de los más recientes hallazgos dados a conocer se encuentra en los mares, y se trata de dos ponzoñosas medusas que pueden estar relacionadas con varios accidentes entre los bañistas de la región.Según ha reportado el Museo de Australia Occidental en una reciente publicación, se trata de dos especies muy diferentes entre sí, pero con un aspecto en común: son extremadamente venenosas para el ser humano y pueden estar relacionadas con el síndrome de Irukandji.
Una de las especies ha recibido el curioso nombre de Malo bella, entre otras cosas, debido a que es un animal realmente atractivo, aunque su tamaño es tan pequeño que esta cualidad difícilmente pueda ser apreciada con facilidad, pues apenas tiene unos 19 milímetros de diámetro.

La otra especie fue bautizada como Keesingia gigas en honor al biólogo John Keesing, que encontró al primer organismo de este tipo en el año 2012, y también por su tamaño gigantesco, pues su campana puede alcanzar un diámetro de hasta 50 centímetros.
Como dato muy curioso sobre esta especie se tiene que hasta ahora no se ha observado en ella ningún tentáculo, algo realmente raro ya que son las armas empleadas por este tipo de medusas (cubomedusas) para capturar sus alimentos. No obstante, los investigadores piensan que sí tienen pero que posiblemente son tan finos que sean difíciles de detectar en las pocas fotografías que se tienen de ellas.

LAS MEDUSAS Y EL SÍNDROME DE IRUKANDJI .

El "síndrome de Irukandji" es un padecimiento relativamente frecuente entre los bañistas que se adentran en aguas donde existe la presencia de ciertas especies de medusas. Aunque por lo general no amenaza la vida, suele relacionarse con graves malestares como pueden ser vómitos, dificultades respiratorias, dolores de espalda, espasmos y fuertes calambres, todo como consecuencia del veneno inoculado por la picadura de las medusas.
Hasta el momento se conocían en todo el planeta 14 especies capaces de causar este efecto, dos de ellas en Australia, que con el nuevo descubrimiento, ascienden a cuatro en esta región. Aunque lo cierto es que en el caso de la más pequeña no existen reportes directamente relacionados con su picadura, se estima su daño potencial por su estrecha relación con otras dos especies del género Malo que son altamente tóxicas para el hombre.
Como dato curioso, solo añadir que dentro de la gigante K. gigas se encontraron tres especies de pequeños peces que viven sin problemas dentro de su campana, donde como ocurre en otros casos, muy seguramente han desarrollado una relación de mutuo beneficio con su venenosa guardiana, a la que se habrían vuelto inmunes.


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