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martes, 26 de mayo de 2015

¿ES MALO COMER DE PIE?

“Comer de pie no resulta adecuado para la digestión, debido a que es más difícil relajarse y comemos rápido. Esta aceleración conlleva estrés y una mayor ingesta de aire”, dice Carmen Martín, nutricionista de la clínica Dray. Según la Revista Española de Enfermedades Digestivas, tragar aire es el origen de muchos males derivados del gas intestinal. A esto se añade que, por falta de tiempo, generalmente se opta por comida rápida o de tapeo, que es más calórica, con el riesgo de contribuir a la obesidad, como explica Martín.
"Para tener una buena digestión es aconsejable comer a un ritmo normal , masticando bien cada alimento", insiste Laura Salvador, médico de Antiaging Group Barcelona. "En realidad comer de pie no es malo si se come lo mismo y al mismo ritmo que cuando lo hacemos sentados. Comer implica, además de ingerir alimentos, desconectar de lo que estábamos haciendo. Y al hacerlo de pie parece que el objetivo es únicamente seguir lo antes posible con nuestra actividad”
“Varias de las recomendaciones del mindful eating [comer consciente] pasan por hacerlo sobre una silla, sin distracciones y saboreando cada bocado", afirma Itziar Digón, especialista en este nuevo término que no pone la atención en el qué, sino en el cómo. "Cuando comemos de pie no registramos realmente lo que estamos haciendo, no llegamos a ser conscientes de lo que ingerimos. Nos lleva a engullir rápido y más cantidad”, asevera. La nutricionista asegura que no es necesario dedicar demasiado tiempo a comer cuando no lo hay: "Bastan 20 minutos, pero centrados en las sensaciones del acto".
Alimentación consciente (y suficiente) 
Y usted se preguntará: ¿acaso no hay implícita una maravillosa carga sensorial en el hecho de comerse un pincho en la barra? “Tiene sus ventajas, es sabroso y socialmente muy complaciente, pero lo habitual es que la composición de estos platos no sea equilibrada y saludable. Hacerlo de vez en cuando está bien, pero no como hábito alimentario", recomienda Salvador. Para el fin de semana, como insiste Giuseppe Russolillo, presidente de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas.
“Cuando tomamos un pincho en la barra, las distracciones que tenemos en un bar son muchísimas: la televisión encendida, cualquier dispositivo al que conectarse, el periódico o alguien con quien hablar. Es decir, estamos en modo multitarea. Y, además, pensando en acabar rápido para seguir con la interminable lista de quehaceres.
Y si la televisión o el señor que juega a las tragaperras es un incordio, imagínese lo de zamparse un bocadillo caminando, con los pasos de cebra y farolas que hay que esquivar. “El acto de comer requiere tranquilidad", zanja la nutricionista Carmen Martín.

 Fuente: El País

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