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sábado, 5 de diciembre de 2015

CAMBIO DE EVOLUCIÓN EN EL CUELLO DE LAS JIRAFAS

Durante tiempo se ha aceptado la teoría de que el cuello de las jirafas actuales evolucionó para que pudieran acceder a plantas más altas o para desarrollar un método especializado de lucha. Un nuevo estudio realizado por investigadores de Nueva York, revela que la evolución se produjo en varias etapas: primero una vértebra del cuello del animal se estiraría hacia la cabeza y, unos millones de años más tarde, lo haría hacia la cola. Según los autores, las investigaciones ofrecen los detalles de la transformación evolutiva en especies extintas de la familia de las jirafas.

Nikos Solounias que es paleontólogo y uno de los autores del trabajo, comenta que el alargamiento no se produjo de modo uniforme. Primero solo se alargó la parte frontal de la vértebra C3 ( tercera de las siete vértebras que componen estructura ósea de la columna cervical de un animal) en un grupo de especies. En una segunda etapa, se alargó la parte posterior de las vértebras del cuello. La jirafa moderna es la única especie que experimentó ambas etapas, de ahí la longitud de su cuello.

Los investigadores estudiaron 71 vértebras fósiles de nueve especies extintas y las compararon con las de las dos especies actuales de la familia, la jirafa (Giraffa camelopardalis), que incluye un puñado de subespecies dispersas por toda el África subsahariana) y el okapi (Okapia johnstoni), que vive en los bosques tropicales de África Central.

Una de las especies extintas, Samotherium, presentaba el tamaño de un alce, pero poseía un cuello largo que le permitiría comer tanto las hojas de los árboles como la hierba de los pastos. Samotherium, que vivió en los bosques abiertos de Eurasia hace unos 7 millones de años, tenía un cuello de aproximadamente un metro de largo, casi la mitad de la longitud del de las jirafas actuales.

Algunos científicos habían supuesto que la jirafa de hoy evolucionó a partir de un animal que se asemejaba a su primo cercano, el okapi. Los análisis del presente estudio refuerzan esa noción, y no solo porque los huesos del cuello de Samotherium son de una longitud intermedia entre los de la jirafa y los del okapi. Otros rasgos, como las crestas de las vértebras, que resultan promintentes en el okapi y se hallan ausentes en la jirafa, sí se observan en Samotherium, aunque con un menor tamaño.

Fuente: Investigación y ciencia.

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