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miércoles, 9 de diciembre de 2015

EL "MONSTRUO" MARINO JAPONÉS CON OJOS DE BÚHO

Era mucho más pequeño que el descomunal Godzilla, pero este monstruo marino japonés existió de verdad. Un grupo internacional de investigadores ha descubierto en un arroyo de la localidad de Mukawa, en el norte del país, el fósil de un reptil marino de 72 millones de años extraordinariamente bien preservado.

El animal, que existió durante el período Cretácico tardío justo antes de los últimos dinosaurios, como el tiranosaurio y el Triceratops, medía unos 3 metros de longitud, poca cosa en comparación a otras especies de la misma familia hasta cuatro veces más grandes, pero tenía una característica particular: cazaba peces y calamares brillantes durante la noche gracias a sus ojos frontales, comparables a los de un búho actual. El curioso espécimen ha sido dado a conocer en una publicación científica del Museo de Historia Natural de Londres.

El descubrimiento del Phosphorosaurus ponpetelegans, de la familia de los mosasaurios, en este punto del planeta demuestra que esta especie fue capaz de colonizar todo el hemisferio norte. «Descubrimientos anteriores de este raro mosasaurio se han producido a lo largo de la costa este y la del Pacífico de América del Norte, Europa y África del Norte, pero este es el primero en llenar la brecha entre el Medio Oriente y el Pacífico Oriental», explica Takuya Konishi, de la Universidad de Cincinnati y miembro del equipo de investigación.

Debido a que el fósil está tan bien conservado, los investigadores saben que la criatura tenía visión binocular, sus ojos estaban puestos en la parte frontal de la cara, lo que proporciona la percepción de profundidad. La estructura del ojo de estos mosasaurios más pequeños era diferente a la de sus primos más grandes, cuyos ojos estaban a cada lado de sus enormes cabezas, como si se tratara de un caballo. Los ojos y las cabezas de los mosasaurios más grandes fueron formados para mejorar la natación en busca de presas que incluyen peces, tortugas e incluso pequeños mosasaurios.

Pero en el Phosphorosaurus, «los ojos mirando hacia el frente proporcionan percepción de profundidad a la visión, y son comunes en las aves de presa y otros mamíferos depredadores que habitan hoy entre nosotros», dice Konishi. Paradójicamente, estos pequeños mosasaurios no eran tan buenos nadadores como sus contemporáneos más grandes porque sus aletas no estaban tan bien desarrolladas.

Por este motivo, los investigadores creen que estos reptiles marinos más pequeños cazaban por la noche, mientras que sus primos más grandes lo hacían de día, al igual que el búho comparado con las aves diurnas rapaces como las águilas. La visión binocular en los animales nocturnos duplica el número de fotorreceptores para detectar la luz. Y, al igual que los búhos con sus ojos muy grandes para alimentar los receptores de luz, estos pequeños reptiles tenían grandes cuencas en los ojos.

Los investigadores creen que el Phosphorosaurus se alimentaba de peces y calamares bioluminiscentes durante la noche, cuyos fósiles se han encontrado en el norte de Japón, mientras que sus primos submarinos más grandes cazaban durante el día.

El fósil, encerrado en una roca, estaba tan bien preservado que los investigadores fueron capaces de construir un cráneo perfecto con la excepción del tercio anterior del hocico. «Esto no es una reconstrucción virtual utilizando el software del ordenador. Es una reconstrucción física que vuelve a la vida para mostrar asombrosos detalles sin distorsiones», dicen los investigadores.                


    Fuente: ABC

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