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jueves, 25 de febrero de 2016

EL ESTUDIO DE HIBERNACIÓN DE LOS OSOS PUEDE AYUDAR A SALVAR VIDAS HUMANAS

Recientes estudios de la Universidad de Gotemburgo de Suecia, confirman una estrecha relación entre la hibernación estacional de los osos y los microbios intestinales que alberga su organismo. De hecho, cada año, mientras los osos se preparan para hibernar y se atiborran de comida para guardarla como grasa, estos animales evitan con su rápida ganancia de peso las consecuencias negativas para la salud tan a menudo asociadas con la obesidad y otros problemas humanos. Ahora, las  investigaciones muestran que el cambio de estado metabólico de los osos está asociado con cambios notables en los microbios de sus intestinos.


Fredrik Bäckhed y su equipo de investigación de la Universidad sueca mostraron hace ya más de 10 años que la composición de la microbiota intestinal puede influir en la cantidad de energía obtenida en la dieta. En esta línea de trabajo también hallaron que ésta también puede cambiar en las personas que son obesas y en aquellas con diabetes tipo 2. Esto les llevó a plantearse si los cambios en la microbiota podían ser también importantes en la hibernación de los osos grises que viven en libertad.

Por este motivo, recogieron muestras fecales de otros salvajes durante la hibernación y en el período activo, y analizaron microbios presentes dentro de las muestras. Asimismo, los investigadores observaron también cambios en varios metabolitos implicados en el metabolismo de los lípidos, incluyendo triglicéridos, colesterol, y ácidos biliares, en el transcurso de la estación.

Para explorar si esos cambios en la microbiota podrían dirigir los cambios en el metabolismo, los investigadores transfirieron la microbiota de verano y del invierno de los osos a unos ratones de laboratorio libres de gérmenes. Los ratones colonizados con una microbiota veraniega de oso mostraron un mayor peso y una acumulación superior de grasa que los colonizados con microbiota invernal.

En definitiva, llegaron a la conclusión que la microbiota y los metabolismos de suero en los osos grises difieren entre la época de hibernación y la fase activa. De hecho, la colonización de ratones con los que se experimentó con una microbiota invernal de oso promovió claramente una mayor adiposidad.

En este sentido, los estudios en este campo de investigación han seguido avanzando y el interés en la fisiología de estos animales que hibernan ha permitido encontrar asombrosos hallazgos en el campo de la biología comparada, ya que recientes estudios de la Universidad de Alaska Fairbanks han permitido aplicar los mecanismos de supresión metabólica de los osos a ciertas personas en situación de emergencia que le podrían llevar a salvar sus vidas.

En concreto, el equipo de Oivind Toien y Brian Barnes, del Instituto de Biología Ártica de la citada Universidad de Alaska, ha descubierto que el ritmo metabólico de un animal disminuye a la mitad por cada descenso de 10 grados centígrados en la temperatura corporal. En concreto, el metabolismo del oso negro americano se ralentiza en un 75 por ciento, pero resulta que su temperatura corporal interna disminuye en sólo cinco o seis grados, un descenso de temperatura que debiera equivaler a una pérdida aproximada de tan sólo el 25 por ciento en el ritmo metabólico en vez de ese 75 por ciento.

En proporción, esta reducción rápida de demanda metabólica en personas que han sufrido un derrame cerebral, un ataque al corazón o un traumatismo grave les llevaría a un estado de estabilización,   protección que les proporcionaría más tiempo para preparar un procedimiento médico complejo. Es decir, se podría ampliar la denominada “hora de oro” a un “día de oro” o más, lo que quizás les llevaría a poder salvar sus vidas.

El trabajo, que se ha publicado en la revista Science, avanza en las características de un proceso físico que podría ser clave en el tratamiento de trastornos cardiovasculares.



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