INVENTORES ESPAÑOLES QUE CAMBIARON EL MUNDO, OLVIDADOS POR LA HISTORIA


A lo largo de su vida, Jerónimo de Ayanz y Beaumont (1553-1613) patentó 48 inventos, todos ellos destinados a estimular el comercio español. Suyas fueron algunas de las ideas más revolucionarias de la segunda mitad del siglo XVI, como el sistema de destilación del agua marina o un innovador traje de buceo que estrenó en el río Pisuerga ante el rey Felipe III. Sin embargo, la mayor consecución del militar y político navarro fue la de patentar, en 1606, laprimera máquina de vapor de la historia.

Según los documentos de la Biblioteca Nacional de España, Ayanz fue nombrado administrador general de minas del Reino para comprobar su estado y resolver sus problemas de acumulación de líquido. En un yacimiento de plata anegada concibió una idea que cambiaría la forma de entender el uso del vapor de agua. El inventor navarro utilizó la fuerza que producía el gas para impulsar, a través de una tubería, el agua que inundaba las minas hacia el exterior. El método sirvió, a su vez, para purificar y refrigerar el aire. Fue la primera vez que se utilizó el vapor para una actividad industrial.

Pese a todo, la aportación de Jerónimo de Ayanz a la industria española no se quedó en las máquinas de vapor. El inventor, conocido por ser uno de los más prolíficos del siglo de Oro español, creó decenas de artilugios reveladores, como una brújula que determinaba el ángulo comprendido entre el norte magnético y el norte geográfico.

También ideó varios planes para mejorar la eficiencia comercial del país. El 1599, envió a Felipe III un estudio detallado de los problemas que impedían a España estar a la altura de otras naciones en materia económica. Entre otros, aparecían la poca iniciativa privada, los impuestos excesivos, la legislación caótica y corrupta y las malas infraestructuras.

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