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martes, 25 de octubre de 2016

¿PODREMOS DETENER LAS REACCIONES ALÉRGICAS MORTALES?

El estudio, publicado en la revista «The Journal of Cell Biology», muestra que la proteína kinesina-1 juega un papel clave en la regulación de las reacciones alérgicas, muy especialmente de las desmesuradas, por lo que su inactivación podría constituir una nueva vía para el tratamiento de los pacientes que sufren un shock anafiláctico.

Los mastocitos son unas células generadas en la médula ósea y presentes en casi todos los tejidos del organismo que intervienen en los procesos inflamatorios y alérgicos. Concretamente, y ante la presencia de un organismo invasor –caso de un parásito o de un alérgeno–, los mastocitos producen histamina y otros factores inflamatorios y los secretan al exterior para anular la invasión. El problema es que algunos alérgenos provocan una producción tan desmesurada de estos factores inflamatorios que cuando son finalmente secretados por los mastocitos de todo el organismo provocan una reacción anafiláctica –o lo que es lo mismo, una respuesta alérgica sumamente desproporcionada– que puede llegar a amenazar la vida del paciente. Tal es así que la única manera de contrarrestar esta anafilaxia consiste en la administración inmediata de una inyección de adrenalina. Sin embargo, un estudio dirigido por investigadores del Centro de Investigación para la Inflamación en París (Francia) podría abrir la puerta al desarrollo de tratamientos mucho menos radicales, a la par que igual o más efectivos.

Apagar el ‘interruptor’
Por lo general, las reacciones anafilácticas se acompañan, entre otros síntomas, de sudoración y falta de aliento. Y lo es más importante y peligroso, de una súbita caída de la presión arterial, lo que además de provocar el desvanecimiento del afectado puede poner en riesgo su vida. Por tanto, y para tratar anafilaxia, debe requerirse una inyección urgente por vía intramuscular de adrenalina –o ‘epinefrina’–, hormona que restaura la presión sanguínea, refuerza la actividad cardiaca y dilata las vías aéreas pulmonares, favoreciendo así la respiración. Sin embargo, y en caso de que el shock tenga un carácter grave, la adrenalina deberá administrarse por vía intravenosa, lo que aumenta el riesgo de arritmias cardiacas. Además, no todos los pacientes llegan a recuperarse, requiriéndose entonces su ingreso en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI).

Sin embargo, es posible que haya una manera más fácil de tratar esta anafilaxia. Y para ello, tan solo habría que tratar la reacción desde su origen.

Una vez son activados por la inmunoglobulina E, los gránulos de los mastocitos en los que se almacenan los factores inflamatorios se desplazan desde el interior hasta la periferia de la célula, donde se fusionarán con la membrana celular y liberarán su contenido al exterior. Y para moverse, requieren estar subidos en una proteína motora denominada ‘kinesina-1’ que se desplaza a través del complejo de microtúbulos –o ‘raíles’– del interior celular. Entonces, ¿es posible que la inhibición de esta kinsina-1 pudiera, cual interruptor, evitar el desencadenamiento de una reacción anafiláctica? Pues según el estudio, parece que sí.

Concretamente, los autores utilizaron un modelo animal –ratones– genéticamente modificado para que sus mastocitos carecieran de una subunidad clave de la kinesina-1 denominada ‘Kif5b’. En consecuencia, y dado que los gránulos de los mastocitos no podían ser transportados hasta la membrana celular, la capacidad de los mastocitos para liberar los factores inflamatorios se vio notablemente reducida. De hecho, los animales mostraron una sensibilidad significativamente menor a la anafilaxia inducida por alérgenos.

Diana terapéutica

Es más; el estudio también mostró que la eliminación de la subunidad ‘Slp3’ del complejo proteico de la membrana de los gránulos al que se une la kinesina-1 tiene un efecto similar al de la eliminación de Kif5b, es decir, una disminución del desplazamiento de los gránulos por el interior de los mastocitos y de la consecuente liberación de factores inflamatorios. Por tanto, el estudio identifica varias posibles dianas terapéuticas que, como Kif5b o Slp3, pueden facilitar el tratamiento de las reacciones anafilácticas. Sea como fuere, y cuando menos en teoría, la diana más asequible parece ser la propia kinesina-1.

Como concluye Gaël Ménasché, co-autor de la investigación, «el hecho de que los ratones carentes de Kif5b en sus mastocitos mostraran una anafilaxia sistémica de muy bajo grado sugiere que la kinesina-1 podría presentarse como una diana terapéutica muy valiosa para el control de las reacciones alérgicas».

FUENTE: ABC

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