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viernes, 18 de noviembre de 2016

EL ENVEJECIMIENTO DE LAS CÉLULAS LIMITA LA PROPAGACIÓN DE LOS VIRUS.

Cuanto más envejecemos, menor es la capacidad de las células de dividirse. Quedan en una especie de hibernación que les impide reproducirse. Es una fase conocida como senescencia celular, que también se origina como un mecanismo de defensa de las células para reducir el daño ante agresiones externas. Este conocimiento ha permitido, por ejemplo, desarrollar fármacos anticáncer que activan la senescencia para bloquear la multiplicación de las células tumorales.

Lo que los científicos no sabían es que este proceso natural también supone una especie de escudo que ayuda al organismo ante el ataque de los virus. Y es justo lo que acaba de revelar un equipo de investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago liderados por Carmen Rivas, encargada del laboratorio de virus y cáncer del Cimus, de la Universidade de Santiago, y Manuel Collado, director del laboratorio de células madre en cáncer y envejecimiento del Hospital Clínico Universitario(CHUS)

El trabajo, que ha sido publicado en la revista Scientific Reports, se demostró con un pequeño agente viral que los investigadores usaron como modelo, el virus de la estomatitis vesicular. «En todas las pruebas a las que sometimos las células a la infección, las senescentes demostraron ser mucho más eficientes», explica Maite Baz, primera autora del artículo.

Los resultados se demostraron en vivo utilizando ratones a los que anteriormente se les provocó fibrobis pulmonar, una condición que genera senescencia de las células del pulmón. «Los animales con pulmones senescentes parecían no haber visto siquiera el virus», resalta Sabela da Silva, la segunda firmante.

Contradictoriamente, la unión más corriente es asociar la vejez con una mayor debilidad frente a los virus, cuando el trabajo informa que las células envejecidas son más resistentes. La explicación es que el sistema inmune es el que juega un mayor papel en el control de las infecciones. «Un sistema inmune debilitado por los años es, posiblemente, la contribución más importante a la mayor incidencia de las infecciones víricas en ancianos», confirma Carmen Rivas.

Mejorar Terapias anticáncer:

¿Qué uso puede tener entonces el trabajo? No la tiene en el control de infecciones, pero sí a la hora de reconsiderar las nuevas terapias que se están experimentando contra el cáncer basadas en el uso de virus para matar las células tumorales. Este tratamiento se une con quimioterapia, que también activa la senescencia, por lo que se limitaría, en este caso, la acción benéfica de los virus.

«A lo mejor ahora habría que tratar primero el paciente con los virus oncolíticos y luego aplicar la quimioterapia», destaca Manuel Collado.

Fuente: La voz de Galicia

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