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viernes, 11 de noviembre de 2016

LOS BONOBOS TAMBIÉN NECESITAN GAFAS CUANDO SE HACEN MAYORES.

A medida que las personas envejecen suelen tener más dificultades para la lectura de cerca y cada vez que quieren leer, por ejemplo un periódico, deben mitigar el problema con la ayuda de un par de gafas. Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad de Kyoto ha encontrado indicios de que los bonobos, una de las cuatro especies de grandes simios actuales y uno de los parientes más cercanos al ser humano, también tienen dificultades para ver en distancias cortas según envejecen.

Los bonobos no leen pero sí necesitarían gafas, porque también sufren de vista cansada, como lo denominamos los humanos, según detalla el equipo de científicos en la investigación publicada en la revistaCurrent Biology. En el artículo aseguran que estos animales alejan cada vez más su cabeza del cuerpo de su compañero a la hora de desparasitarle a medida que se hacen mayores. Un proceso similar al que realizan los humanos cuando no visualizan bien un texto.

El estudio ha consistido en la observación de 14 bonobos salvajes de una reserva del Congo con edades que oscilaban entre los 11 y los 45 años de edad. Los primatólogos tomaron fotografías mientras los animales se desparasitaban y se comparó la distancia en la que los diferentes individuos realizaban el despiojado en función de su edad y sexo. Curiosamente, la distancia para acicalarse aumentó en medida que aumentaba su edad.

 "Encontramos que los bonobos silvestres mostraban los síntomas de miopía alrededor de los 40 años de edad", ha asegurado Heungjin Ryu, del Instituto de Investigación de Primates de la Universidad de Kyoto. "Nos sorprendió que el patrón encontrado en bonobos es similar al patrón de los seres humanos. Esto sugiere que el deterioro de los ojos no ha cambiado mucho desde el antepasado común entre los géneros Pan (chimpancés y bonobos) y Homo (el ser humano), a pesar de que la longevidad de los seres humanos modernos es mucho más larga que la de los chimpancés y los bonobos".

 Los científicos consideran que estos problemas de visión, generados por un deterioro del cristalino, podrían tener serias consecuencias para la supervivencia de los ejemplares más ancianos. Por ejemplo, este deterioro repercute en su visión nocturna siendo un obstáculo para estos animales que viven gran parte del tiempo en la selva tropical donde no hay mucha luz. Asimismo, la miopía podría explicar porque los más longevos no están entre los favoritos para ser seleccionados como compañeros de aseo.

 Este descubrimiento sugiere que la vista cansada no es una consecuencia de las vidas modernas y del tiempo que pasamos pegados a una pantalla sino que es un proceso natural de envejecimiento que ya sufrían nuestros antepasados los primates. Ryu y sus colegas seguirán estudiando estos aspectos del envejecimiento en los bonobos para aprender más sobre ellos y también sobre nosotros.

Fuente: El Mundo.

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