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martes, 22 de noviembre de 2016

UNA TÉCNICA DE ESCANEO CEREBRAL SUPERA AL DETECTOR DE MENTIRAS

A la hora de mentir, las señales más delatadoras de nuestra acción no están realmente en el sudor de las palmas de las manos o en picos del ritmo cardiaco, sino en la actividad de nuestro propio cerebro. En una investigación reciente se ha determinado que escanear con visualización por resonancia magnética funcional.

Los cerebros de las personas es notablemente más efectivo para detectar mentiras que una prueba tradicional con polígrafo, al menos en los casos comprobados durante los experimentos de este estudio.

Se ha demostrado que cuando alguien está mintiendo se activan de un modo significativo ciertas áreas del cerebro vinculadas con la toma de decisiones, lo cual resulta del todo detectable para los expertos en los escaneos fMRI.

Los análisis realizados en laboratorio han venido indicando que la capacidad de la fMRI de detectar el engaño tiene una precisión del 90 por ciento. En cambio, la de los polígrafos varia muchísimo dependiendo del estudio, entre el 100 por cien y un nivel propio de la mera casualidad (como si los analistas decidiesen a cara o cruz con una moneda si es verdad o mentira una afirmación hecha por el sujeto de estudio).

El equipo del Dr. Daniel D. Langleben, de la Escuela Perelman de Medicina de adscrita a la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos, ha llevado a cabo una comparación detallada de las dos modalidades en las mismas personas. El método de estudio añade datos científicos nuevos al debate largamente mantenido sobre esta clase de tecnología, y refuerza la opinión, sostenida por un sector considerable de la comunidad científica, de que se necesitan más estudios para investigar su potencial en aplicaciones con valor legal, del ámbito criminalista, más allá de los meros experimentos de laboratorio.

Los investigadores de los departamentos de Psiquiatría y Bioestadística y Epidemiología de la Universidad de Pensilvania hallaron que los expertos en neurociencia sin experiencia previa en detección de mentiras, usando datos de fMRI, tenían una probabilidad un 24 por ciento mayor de detectar engaños que los profesionales especializados en utilizar y revisar los registros obtenidos con polígrafos. Tanto en un sistema como en el otro, los participantes realizaron una prueba estandarizada de “información oculta”.

El polígrafo, el único detector fisiológico de mentiras en uso mundial desde que fue introducido en su forma actual hace más de 50 años, monitoriza la conductividad eléctrica de la piel de las personas, el ritmo cardiaco, y el de la respiración, durante una serie de preguntas. El polígrafo se basa en la suposición de que la actividad de mentir queda marcada por picos atípicos hacia arriba y hacia abajo en estas mediciones.

Las mediciones del polígrafo reflejan la actividad compleja del sistema nervioso periférico, reducida a solo unos pocos parámetros, mientras que la fMRI controla miles de cúmulos cerebrales con una mayor resolución, tanto espacial como temporal.

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