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miércoles, 17 de mayo de 2017

FOTOSÍNTESIS CONTRA EL CLIMA

Crean una tipo de fotosíntesis artificial que podría arreglar las alteraciones climáticas que vivimos hoy en día. Esta fotosíntesis tienen la capacidad de reducir los niveles de CO2 y a su vez proporciona energía solar. Este hecho se ha podido lograr gracias a un grupo de investigadores de Florida.

Uno de los usos de la tecnología que lleva a cabo esta fotosíntesis artificial es la instalación de la misma cerca de fábricas con el objetivo de proporcionar energía y disminuir la contaminación.

En un articulo de la revista Chemistry Journal of Materials, los investigadores señalaban que habían hallado un material que imitaba la fotosíntesis dando energía pura y simultáneamente reducir el CO2 de la atmósfera.

La tecnología empleada para dicha fotosíntesis se basa en que la energía lumínica puede ser capturada y almacenada debido a los enlaces químicos de el material descubierto, como combustible, para posteriormente ser utilizada.  A este tipo de combustibles se les llama combustibles solares.

El dicho material se denomina macro metal-orgánico o MOF, sintético. Sirve para desencadenar una reacción química mediante la cual se descompone el CO2 en materia orgánica, que dan el combustible solar.

La reacción química se consigue empleando la luz que emite una longitud de onda azul solar, esta conmuta el dióxido de carbono en unas moléculas que se pueden usar como fuente de energía. La fotosíntesis natural convierte la energía lumínica en energía química, por lo que la reacción obtenida a partir del macro metal-orgánico es muy similar.

Según Fernando Uribe-Romo un investigador del grupo, es difícil confeccionar materiales con la capacidad de absorber una longitud de onda en específico desde un punto de vista científico, sin embargo en desde un punto de vista social se ha contribuido a la disminución de los gases de efecto invernadero.

El espectro visible para desencadenar una reacción química en concreto es la aislación de la luz correcta o necesaria. Esto es muy complicado y los materiales con la capacidad de absorber la luz azul necesaria son muy raros y caros, por lo que dificulta la construcción de este tipo de tecnología.

Para superar estos inconvenientes los científicos han combinado titanio con moléculas orgánicas que actúan como receptores, en forma de antenas, que absorben la longitud de onda azul. Con esta mezcla, el dióxido de carbono envuelve las moléculas orgánicas, simultáneamente las antenas atrapan luz azul y provee de oxido de titanio para convertir el CO2.

Las pruebas que se realizaron se usó un tubo que poseía luces azules, un fotorreactor LED de color azul, así fue posible comprobar que el dióxido de carbono quedaba atrapado a la vez que la luz azul generaba la cantidad de engría necearía para convertirla en combustible solar.

Fuente: Tendencias 21

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