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viernes, 15 de mayo de 2015

UNA GRAN AYUDA CONTRA EL CÁNCER: ANTICUERPOS ANTI-PD-1

Conocido como "la reina de las enfermedades" el cáncer es un enemigo al que no logramos vencer del todo por muchas armas que ingeniamos para intentar combatirlo.  Solo en 2014, la enfermedad se cobró la vida de 370.000 personas en Japón.



Las células cancerosas son idioblastos y se desarrollan gradualmente sorteando los ataques del sistema inmunológico que protege al organismo y amenazando la vida, es una batalla que con el tiempo va mermando a las células inmunitarias.
En 2014 la empresa japonesa Ono Pharmaceutical presentó un nuevo concepto anticanceroso que ha generado grandes expectativas como inmunoterapia oncológica revolucionaria. El autor de esto fue el investigador de la universidad de Kioto Honjo Tasuku que lleva dos años liderando la investigación en inmunología oncológica a nivel mundial.

La inmunología oncológica lleva recorrido un camino de medio año de siglo. El inmunólogo australiano Frank Macflarne Burnet, ganador del premio Nobel de Medicina en 1960 estableció
ó lo que conocemos como " teoría de la supervisión inmunológica del cáncer " en la década de los cincuenta. Según esta teoría el organismo humano crea unas 3.000 células cancerosas todos los días, pero el sistema inmunitario las elimina y previene la aparición del cáncer. Sin embargo, la teoría de Macflarne no se demostró durante muchos años.
Los investigadores que apoyaban la teoría de Macflarne se lanzaron a buscar métodos de tratamiento para inhibir el cáncer mediante el sistema inmunitario pero nadie logró resultados satisfactorios. A Honjo esta situación le pareció bien lógica: la respuesta inmunitaria se dispara (arranque) al detectar un antígeno, pero no se activa suficientemente si no cuenta con factores coestimuladores (acelerador).
Las inmunoterapias tradicionales consisten en detectar el antígeno específico del cáncer e introducirlo introducirlo en el organismo para acelerar la respuesta inmunitaria. No obstante cuando el cáncer ya está presente y los antígenos muy extendidos por el organismo con solo añadir unos miligramos de antígeno casi no se obtiene resultado. Si encima existen factores coinhibidores (freno), por mas que se pise el acelerador la respuesta inmunológica no se dispara. El tratamiento debe eliminar este "freno" y reactivar las defensas, Honjo fue el primero en captar este mecanismo inmunológico.

En el año 2000 las investigaciones conjuntas entre la Universidad de Kioto y el Instituto de Genética estadounidense permitieron descubrir sucesivamente el PD-L1 y el PD-L2, dos elementos que se unen específicamente al PD-1. El PD-L1 está presente en la superficie de las células cancerosas y al unirse al receptor PD-1 de las células inmunitarias controla la respuesta de las células inmunitarias y acaba con su capacidad para atacar a las células cancerosas. Si se inhibe dicha unión mediante anticuerpos anti-PD-1, se elimina el "freno" y las células inmunitarias recuperan la capacidad de atacar el cáncer.
Honjo siguió experimentando con animales y en 2002 publicó unos resultados que ratificaban sus suposiciones: la administración de anticuerpos anti-PD-1 permitiría fortalecer significativamente la resistencia al cáncer en ratones. Sus experimentos también permitieron respaldar muchos datos sobre el control de la metástasis y otros aspectos.

FUENTE: http://www.nippon.com/es/column/g00268/








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