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viernes, 8 de abril de 2016

UNA SERPIENTE FÓSIL PERMITE CONOCER EL COLOR REAL DE LOS ANIMALES EXTINGUIDAS


En Paleontología hay hallazgos que trascienden al propio fósil descubierto. Un equipo de investigadores de España, Irlanda y Reino Unido acaba de descubrir una serpiente de hace 10 millones de años. Se trata de un ejemplar perteneciente muy probablemente a una nueva especie del Mioceno desconocida hasta ahora, pero eso no es lo importante de este hallazgo. 

Este espécimen al que le falta la cabeza tiene la estructura de su piel tan bien conservada que ha permitido a los paleontólogos descifrar un nuevo método para averiguar la apariencia y coloración de esta serpiente. Pero más allá de que este ejemplar pudiera tener un patrón bandeado de colores verdoso y negruzco sobre un fondo amarillento con el vientre amarillento pálido, lo relevante desde un punto de vista científico es que se trata de la primera vez que es posible conocer este tipo de detalles sin contar con ningún tipo de pigmentos conservados.

La investigación, que acaba de ser publicada en la revista Current Biology, ha descubierto que algunos vertebrados fósiles pueden retener evidencias del color de su piel, incluso aunque no hayan conservado la melanina, gracias a la excepcional conservación de un tipo de células que contiene los pigmentos llamadas cromatóforos. El análisis de la densidad de este tipo de células y de algunas estructuras a nivel subcelular con microscopía electrónica y comparándola con las características de estas células en las serpientes actuales los investigadores han podido determinar el color que produjeron estas células en cada parte del animal. Según los autores, este nuevo método abre las puertas a un notable avance en el conocimiento de la evolución y de la función del color.

"Cuando se consiguen tejidos fósiles preservados con este nivel de detalle, te quedas patidifusa cuando los miras al microscopio", dice la autora principal Maria McNamara, paleobióloga del Colegio Universitario de Cork, en una nota del Instituto Geológico y Minero de España. "Me quedé atónita. Casi no podía creer lo que estaba viendo.

La serpiente fosilizada se descubrió a principios del siglo pasado durante la explotación minera de depósitos con azufre. McNamara accedió por primera vez al ejemplar, que se custodiaba en el Museo Nacional de Ciencias Naturales cuando estaba realizando su tesis doctoral sobre la conservación excepcional en el yacimiento de Libros (Teruel. España), pero sólo recientemente se ha estudiado el espécimen.

"Con toda seguridad se trata de una nueva serpiente, pero este trabajo va mucho más allá", explica a este diario Luis Alcalá, coautor de la investigación y director de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis que ha participado en el trabajo. "Realmente supone el primer método para averiguar el color que tenían los animales fosilizados cuando estaban vivos y no tiene una limitación de antigüedad. Sólo tiene que ser un fósil muy bien conservado cuya piel haya fosilizado en fosfato de calcio. Obtener este tipo de información de este tipo de fósiles era hasta ahora algo inimaginable", asegura Alcalá.

La piel de esta serpiente fósil contiene tres tipos de cromatóforos: melanóforos, que contienen el pigmento melanina; xantóforos, que contienen carotenoides y pigmentos de pterina; e iridóforos, que crean iridiscencia. La ordenación y densidad de esta combinación de células ha permitido a los autores reconstruir su apariencia y saber que la serpiente era de un color verde moteado de negro y con su parte inferior pálida, "una coloración propia de serpientes diurnas", señala Alcalá. De modo que el color de la piel puede aportar datos importantes sobre la biología de los animales fosilizados.

Según los autores del estudio, este descubrimiento permitirá reexaminar con otros ojos un montón de fósiles que podrían haber conservado evidencias de su color original, y no se refieren sólo a animales del Mioceno, sino que se abre todo un campo de estudio para conocer la coloración de los grandes fósiles de dinosaurios de hace más de 65 millones de años.

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