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jueves, 24 de noviembre de 2016

QUIMIOTERAPIA A DOSIS BAJAS, MÁS EFECTIVA QUE LA CONVENCIONAL

La quimioterapia, que consiste en la administración de fármacos específicos para destruir las células cancerígenas, constituye junto a la cirugía y la radioterapia la base del tratamiento de la mayoría de enfermedades oncológicas. Una quimioterapia que, dada la gravedad de la enfermedad, suele administrarse a las máximas dosis ‘tolerables’ (es decir, a dosis en las que los efectos secundarios son aún ‘soportables’ y no amenazan la vida del paciente) para inducir el mayor efecto anticancerígeno posible. Sin embargo, esta tendencia a utilizar dosis elevadas de quimioterapia quizás no sea la más acertada.

Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad Médica de Taipéi (Taiwán) muestra que en algunos tipos de cáncer, caso de ciertos tumores de la mama o del páncreas, la administración de dosis bajas de quimioterapia puede ser más eficaz y evitar la reaparición o ‘recurrencia’ de la enfermedad.

En la gran mayoría de los casos, la quimioterapia que reciben los pacientes se administra cada pocas semanas y a la ‘máxima dosis tolerada’. Una estrategia que si bien destruye la mayoría de células cancerígenas, no acaba con un reducido número de células iniciadoras de tumores (también denominadas ‘células madre tumorales’) que darán lugar a la reaparición del cáncer. Es más; los tumores recurrentes son por lo general más agresivos y presentan una mayor capacidad para migrar a otros órganos.

Las altas dosis de quimioterapia también afectan a las células del estroma (estructura de tejido conjuntivo que conforma la matriz de un órgano) que rodea a los tumores, incluyendo a las células inmunes y a las células del endotelio de los vasos sanguíneos.
Pero, ¿cómo es posible que la quimioterapia a altas dosis pueda acabar dando lugar a tumores más agresivos? Pues porque como muestra el nuevo estudio, los fibroblastos que se encuentran en el estroma de los tumores desmoplásicos –o lo que es lo mismo, ricos en tejido conjuntivo, como el cáncer de mama o el adenocarcinoma ductal de páncreas– y que son expuestos a dosis elevadas de quimioterapia secretan una gran cantidad de proteínas, denominadas ‘quimiocinas ELR+’ que inducen a las células cancerígenas circundantes a convertirse en células iniciadoras de tumores.

Algunas investigaciones recientes han sugerido que los regímenes en los que la quimioterapia se administra a dosis bajas y de forma más frecuente pueden ser más efectivos que los regímenes convencionales. Por ello, los autores del nuevo estudio emplearon un régimen de quimioterapia metronómica (administrada de forma constante) a bajas dosis en ratones con cáncer de mama o de páncreas. Y lo que observaron es que este empleo, aun continuo, de dosis bajas no se asoció con una liberación de quimiocinas ELR+ por los fibroblastos, reduciéndose así la tasa de formación de células iniciadoras de tumores y de vasos sanguíneos y el reclutamiento de macrófagos.

El resultado, como concluye Kelvin Tsai, «es que los ratones con cáncer de mama o con adenocardinoma ductal de páncreas respondieron mejor a la quimioterapia metronómica de dosis bajas y sobrevivieron durante más tiempo que aquellos tratados con las dosis máximas toleradas».

Fuente: ABC

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