RanaMundo

RanaMundo

martes, 21 de febrero de 2017

SEIS DÍAS SIN PULMONES

Como bien se menciona en el título, una mujer llegó al hospital al borde de la muerte. Le quedaban unas pocas horas de vida y no había nada qué hacer. Nada que no se hubiera hecho antes. Todo esto le sucedió un día de abril de 2016 a Melissa Benoit, en un hospital de Toronto, Canadá, debido a una infección pulmonar severa que llegó a desarrollar tras una gripe.

Melissa nació con fibrosis quística, una enfermedad genética que provoca la acumulación de flema en los pulmones y afecta el sistema digestivo.
La bacteria en los pulmones de esta madre canadiense de 32 años de edad era resistente a la mayoría de los antibióticos así que se había regado por todo el cuerpo, causándole un shock séptico.
A medida que su presión sanguínea se deslizaba sin remedio, sus órganos empezaron a fallar, uno por uno.

"A mi familia le dijeron que en pocas horas yo iba a morir en la unidad de cuidados intensivos", le contó Benoit a la BBC. Pronto, los doctores les presentaron otra posibilidad de riesgo.
Les hablaron de un radical procedimiento que no había sido practicado nunca antes pero había esperanzas de que funcionara.
El arriesgado proceso era sacarle los pulmones, ambos y completamente."Fue una discusión difícil pues estábamos hablando de algo que nunca se había hecho hasta donde sabemos, así que había mucho que no sabíamos", nos aclaró el doctor Niall Ferguson de la University Health Network.

No sabían si podrían regular la presión de sangre y los niveles de oxígeno. Tampoco si iba a empezar a sangrar en la cavidad pectoral que iba a quedar vacía. Lo que sí sabían era que, quitando los pulmones eliminarían el foco de infección bacteriana.

"Lo que nos ayudó fue el hecho de que sabíamos que en cuestión de horas se iba a morir", le dijo a la prensa canadiense Shaf Kashavjee, uno de los tres cirujanos que la operaron.
"Eso nos dio la valentía necesaria para decir: "si la vamos a salvar, tenemos que hacerlo ya mismo"."Sus pulmones no se iban a recuperar", señaló Ferguson. "Su única esperanza era un trasplante".

Iban a extraerle los pulmones y mantenerla viva con soporte vital esperando la donación de un par de pulmones.
La operación duró 9 horas. Los pulmones de Melissa contenían tal cantidad de mucosa que estaban muy duros debido a la enfermedad.
Tras seis días le fueron trasplantados otro par de pulmones.

Fuente: redacción médica

No hay comentarios:

Publicar un comentario