NUEVO REMEDIO PARA LOS ALÉRGICOS

La incidencia de las enfermedades alérgicas aumenta anualmente un 2%, por lo que se cree que en la próxima década casi más de 30 millones de españoles sean alérgicos.
La inmunoterapia es un método actual que evitaría muchas complicaciones a los alérgicos.
La administración de vacunas para la alergia constituye la herramienta más eficaz para el control de la enfermedad y es el único tratamiento que actúa sobre la causa de la alergia. Además, con dichas vacunas se puede modificar su curso y prevenir el desarrollo de nuevas sensibilizaciones.
Además, con este nuevo tratamiento se abarataría casi unos 300 euros por paciente al año.


La inmunoterapia específica es el tratamiento con vacunas que modifica el desarrollo de la enfermedad alérgica, aumentando la tolerancia en la exposición al alérgeno que provoca los síntomas en el paciente.Esta tolerancia se manifiesta a corto plazo, durante todo el proceso de vacunación y se mantiene una vez terminado el mismo.

 La inmunoterapia consiste en la administración repetida y habitualmente gradual de una sustancia alergénica durante un periodo generalmente, de entre 3 y 5 años, con intención de lograr su tolerancia. La vacunación, que puede ser por vía subcutánea o por vía sublingual en gotas o comprimidos, modifica las células del sistema inmune que regulan el fenómeno de la alergia e induce una tolerancia.

La inmunoterapia es eficaz contra enfermedades alérgicas respiratorias como el asma, la rinitis, la polinosis… y la alergia a veneno de himenópteros –avispas y abejas-, así como a la alergia a alimentos, una de las enfermedades alérgicas que más se han incrementado en los últimos años.
La inmunoterapia consiste en la administración repetida y gradual de una sustancia alergénica durante un periodo entre 3 y 5 años con intención de lograr su tolerancia.

Las vacunas utilizadas han mejorado cuantificando y controlando los niveles de las distintas moléculas de modo que el médico dispone de información sobre el perfil molecular de la vacuna, pudiendo tratar de adoptar aquel que más se aproxime al adecuado para el paciente.
De hecho, diversos estudios muestran su eficacia para detener la enfermedad alérgica ya que los pacientes continúan sin síntomas hasta diez años después de terminar el tratamiento.

Asimismo, recientes estudios indican que complementar las pruebas clásicas cutáneas de la alergia con diagnóstico molecular modifica las pautas de la inmunoterapia en el 50% de los pacientes, aumentando la eficiencia. En este sentido, hay que tener en cuenta que el coste directo de la inmunoterapia es un 30% menor al coste de la terapia para tratar los síntomas de la alergia (antihistamínicos, descongestivos, corticoides...) y es el único que logra la curación del paciente.

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