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viernes, 24 de octubre de 2014

PELIGROS DE UNA DIETA SIN CARBOHIDRATOS

Los carbohidratos  deben constituir la base de la alimentación.

Las dietas bajas en carbohidratos producen un aumento de los niveles de colesterol en sangre. Así lo asegura un estudio realizado en Noruega y del que se hace eco la campaña "Pan cada día".

El estudio, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Olso, se realizó en un grupo de mujeres sanas con normopeso (peso normal de una persona respecto a su estatura, es decir, el Índice de Masa Corporal (IMC) ideal), a las que se administró, durante cuatro semanas, una dieta normocalórica con un bajo contenido en hidratos de carbono, entre 20-25 gramos al día.




AUMENTO DE COLESTEROL

Las cifras medidas de colesterol en sangre al inicio del estudio fueron menores que las cifras que se obtuvieron tras haber pasado el seguimiento de la dieta baja en hidratos de carbono, con un incremento porcentual en las cifras de colesterol total de un 33% y en las de LDL-Colesterol de un 41%.
Los autores concluyen que una dieta baja en hidratos de carbono y rica en grasas y proteínas aumenta, de forma considerable, los niveles de colesterol total y de LDL-Colesterol en mujeres sanas con un Índice de Masa Corporal ideal, dando lugar a un impacto negativo en su perfil de riesgo cardiovascular. 

«Este tipo de dieta se corresponde con las denominadas dietas cetogénicas, llamadas así por los cuerpos cetónicos que producen, en las cuales, se reduce el contenido en hidratos de carbono, a la vez que se aumenta, de forma proporcional, el aporte de proteínas, y especialmente el de grasas, para compensar la disminución de los hidratos de carbono», explica la doctora Beatriz Navia, profesora titular del Departamento de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid y portavoz de la campaña «Pan cada día». En este tipo de dietas, se consumen, casi de forma exclusiva, carnes rojas, embutidos, pescados, quesos, huevos y grasas diversas, dejando un mínimo consumo de frutas y verduras y quedando prohibidos alimentos como el pan, la pasta, el arroz, las legumbres, la leche o el azúcar.
La doctora Navia indica que hay que tener en cuenta que el perfil calórico que debe cumplir una dieta equilibrada es de un 10-15% de la energía total en forma de proteinas, un 20-35% en forma de grasas y más del 50% en forma de hidratos de carbono, por lo que los alimentos con un alto contenido en hidratos de carbono deben constituir la base de la alimentación.

Las dietas cetogénicas, se vienen empleando desde hace décadas con el fin de perder peso y, si bien es cierto que, conducen a una bajada del mismo, presentan múltiples efectos negativos en la salud, por lo que no son dietas recomendables para adelgazar.

OTROS PROBLEMAS DE SALUD:

Las dietas cetogénicas generan una exagerada movilización proteica-lipídica, una pérdida importante de masa magra y un aumento de los niveles de ácido úrico, lo que incrementa el riesgo de sufrir gota o cálculos renales. Además, al ser ricas en grasas saturadas y colesterol, aumentan el riesgo aterosclerótico, tal y como se ha demostrado en este estudio. Igualmente, este tipo de dietas provocan la movilización del calcio óseo, favoreciendo la aparición de osteoporosis. Pueden conducir, al ser bajas en fibra, al padecimiento de estreñimiento severo y, al eliminar los alimentos ricos en carbohidratos, que a su vez, contienen determinadas vitaminas y minerales, pueden ocasionar deficiencias de algunos micronutrientes.

Aunque la obesidad constituye un tema complejo, una dieta hipocalórica convencional, variada (que incluya todos los alimentos) y equilibrada, con una cantidad adecuada de proteínas, grasas e hidratos de carbono, en la que se reduzcan las raciones consumidas, pero se mantengan las proporciones, acompañada de ejercicio físico, es la forma más saludable para perder peso.





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