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miércoles, 19 de noviembre de 2014

CONSUMIR PROBIÓTICOS DURANTE UN MES AYUDA A REDUCIR LA GRASA EN EL HÍGADO

Científicos españoles han demostrado en un experimento realizado con ratas obesas que consumir probióticos durante 30 días ayuda a disminuir la acumulación de grasa en el hígado. Este hallazgo, supone un  avance científico en la lucha contra la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés), asociada a la obesidad y a la diabetes.


Los investigadores, pertenecientes al grupo Bioquímica de la Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada, han demostrado que la administración de tres cepas de probióticos disminuye la acumulación de grasa en el hígado de ratas obesas.

La acumulación de grasa en el hígado se denomina esteatosis y constituye el primer estadio de la NAFLD. Dado que la prevalencia de estas dos patologías es cada vez mayor, NAFLD se ha convertido también un problema de salud que afecta a millones de personas en todo el mundo.

Los probióticos son microorganismos (bacterias o levaduras) que confieren efectos saludables a la persona que los toma en cantidades adecuadas. Tradicionalmente, solo se consideraban microorganismos vivos, pero el concepto se amplió pues algunos microorganismos muertos, o incluso componentes de éstos, pueden exhibir propiedades probióticas.

Los investigadores trabajaron con tres cepas que están depositadas en la Collection Nationale de Cultures de Microorganismes (CNCM) del Instituto Pasteur: Lactobacillus paracasei CNCM I-4034, Bifidobacterium breve CNCM I-4035 y Lactobacillus rhamnosus CNCM I-4036.
En un primer experimento, llevado a cabo en voluntarios sanos, los investigadores, demostraron que las tres son perfectamente toleradas y seguras para su consumo humano.

En el estudio, las cepas se administraron durante 30 días en la dieta a ratas.
Estas ratas desarrollan obesidad debido a una mutación en el gen que codifica el receptor de la leptina, hormona que transmite al organismo una señal de saciedad. En el trabajo, los autores describen que la administración de los probióticos produjo una acumulación de lípidos (mayoritariamente triacilgliceroles) en el hígado significativamente menor que la que tuvo lugar en ratas alimentadas con un placebo.
No obstante, reconocen que no es posible curar la enfermedad hepática con probóticos, aunque sí pueden servir como coadyuvante a otros tratamientos.


Bibliografía:

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