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miércoles, 15 de abril de 2015

LAS PLANTAS USAN UN SEXTO SENTIDO PARA CRECER EN EL ESPACIO

Aunque se discute si las plantas disponen de los sentidos humanos, en la Estación Espacial Internacional están demostrando una sexta habilidad para seguir creciendo en condiciones de ingravidez.
El equipo de investigación busca determinar cómo las plantas perciben su dirección de crecimiento sin gravedad. Los resultados del estudio pueden tener implicaciones para mayor rendimiento de los cultivos en la agricultura y para el cultivo de plantas en misiones espaciales de larga duración.
La investigación examina el proceso celular de la formación en el berro, o Arabidopsis thaliana, una pequeña planta con flores relacionada con el repollo. La composición genética del berro es simple y bien entendida. Este conocimiento permite a los científicos reconocer fácilmente los cambios que se producen como resultado de la adaptación a la microgravedad.
La comprensión de los procesos celulares en el desarrollo de la planta puede traducirse en un mejor conocimiento de los procesos celulares en el cuerpo humano. Ya que el berro es considerado un organismo modelo para la investigación biológica, hay similitudes genéticas que pueden revelar conocimientos sobre nuestra salud. Específicamente, esto podría afectar a la ciencia médica ya que los equipos de investigación pueden obtener una mejor comprensión de los mecanismos de las enfermedades afectadas por la gravedad, tales como la osteoporosis y la pérdida muscular.
En el estudio de detección de la gravedad de las plantas, los científicos examinan si los mecanismos de la planta que determinan su dirección de crecimiento - el sensor de gravedad - se forman en ausencia de gravedad. En concreto, el equipo de investigación analiza cómo las concentraciones de calcio se comportan en las células de las plantas cultivadas originalmente en microgravedad frente a una gravedad similar a la de la Tierra. Las concentraciones de calcio en la planta han demostrado cambiar en respuesta a la temperatura y el tacto y adaptarse a la dirección de la gravedad en la Tierra.
Los investigadores utilizan una máquina centrífuga el módulo experimental japonés de la Estación, Kibo, para controlar la respuesta de las plantas a los cambios entre la microgravedad y una condición terrestre simulada. El equipo de investigación trata de detectar los cambios de aceleración de la gravedad y adaptar los niveles de calcio en sus células.
Los científicos suponen que el proceso en el que el amiloplasto - partículas dentro de la célula vegetal que almacenan y sintetizan el almidón- se distribuye y dispone ocurre en la dirección de la fuerza de gravedad. Una vez que el amiloplasto se asienta, activa mecanismos dentro de las células de la planta, incluyendo un aumento en las concentraciones de calcio. Estos mecanismos forman la estructura molecular en la célula que estimula la detección de la gravedad para el crecimiento. La incógnita es si los componentes de detección de la gravedad en realidad se reúnen en microgravedad para determinar la dirección del crecimiento de las plantas.


Fuente: FarodeVigo

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