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jueves, 23 de abril de 2015

LUZ SOLAR, APICULTURA Y FOTOSÍNTESIS

Una gran cantidad de procesos naturales presentes en la vida diaria tienen relación con la luz solar. Una muy importante es la fotosíntesis, que en el medio terrestre la realizan las plantas. Este proceso es único y totalmente necesario para todos los seres vivos, ya que si no se desarrollara la fotosíntesis las plantas morirían y, en consecuencia, todos los animales por falta de alimento, de manera directa o indirecta.


Para comprender mejor la importancia de la luz solar en un ecosistema, José Javier Quezada Euán, jefe del Departamento de Apicultura Tropical de la Universidad Autónoma de Yucatán, habló de la apicultura, actividad que no sería posible si no existiera el Sol en nuestro sistema.

"La apicultura es una de las actividades agropecuarias que se relaciona de forma especial con la luz, debido a que las abejas, como se sabe, son organismos que recolectan varios productos de las flores, principalmente néctar -energía- y polen -proteína-", dijo el investigador integrante de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).

El néctar es un producto producido por las plantas y está presente en las flores principalmente en forma de líquido, contiene azúcares, aminoácidos, iones minerales y sustancias aromáticas. Sirve para atraer y recompensar a los animales como las abejas (Hymenoptera: Apoidea), que realizan el servicio de la polinización -transporte involuntario de polen de unas flores a otras de la misma o distinta especie.

Este néctar, la materia prima que usan las abejas para producir la miel, depende de la asimilación de azúcar de las plantas y de la conversión de materia inorgánica en materia orgánica gracias a la energía que aporta la luz, es decir, la fotosíntesis.

Igualmente importante es la luz solar para la orientación de las abejas. La abeja melífera (Apis mellifera) es el único insecto que utiliza un lenguaje codificado para indicar las fuentes de alimento. Las abejas que encuentran alimento regresan a su colonia y a través de una especie de danza, transmiten información de la dirección y distancia de la fuente de alimento en relación a la posición del Sol. En resumen, sin luz solar la comunicación en estos laboriosos insectos tampoco sería posible.

La miel

Las abejas toman el néctar y lo transportan dentro de su cuerpo en lo que se conoce como estómago melífero, ahí las enzimas del insecto realizan un proceso químico que lo transforman en azúcares más simples. Al llegar a la colonia, las abejas recolectoras del néctar lo entregan a sus compañeras más jóvenes y comienza su deshidratación por mecanismos de ventilación para reducir la cantidad de agua.

"El néctar original que puede llegar a tener entre un 60 y 70% de agua, al transformarse en miel llega a una concentración de 18%, es decir, pierde una gran cantidad de agua por este proceso químico. El apicultor se encarga de recolectarla, venderla y así llega a las mesas de los hogares", explicó Quezada Euán.

Para las abejas la miel es importante porque es la principal fuente de carbohidratos, de azúcares y la usan como reserva de energía en sus colonias. Se almacena en las épocas de abundancia, cuando recolectan el néctar del campo y almacenan la miel en las colonias para los tiempos en que no hay recursos y así proveerse de energía. Hay diferentes mieles dependiendo de la región y se relaciona principalmente de la fuente botánica de la cual proviene.

Quezada Euán explicó que "esta ubicación va variando dependiendo de las condiciones de la flora, ya que ésta depende de las condiciones ambientales que afectan la producción de néctar en el campo. No se debe dejar de lado el posible efecto de la deforestación pues al haber menos regiones con plantas productoras de néctar y polen, las abejas pueden obtener menos recursos. Por esta razón México debe ser especialmente vigilante de su flora nativa". Para los humanos, es un alimento importante porque contiene enzimas, vitaminas y una fuente concentrada de energía.

La principal región productora de miel en México es la Península de Yucatán, que participa con aproximadamente la tercera parte de la producción nacional. La miel mexicana se exporta en su mayoría a Alemania, Reino Unido y Estados Unidos.

La miel más conocida a nivel mundial es producida por A. mellifera, especie utilizada en prácticamente todo el mundo por su alta productividad y gran capacidad de adaptación a diversos ambientes. Sin embargo, en Yucatán se trabajan proyectos con abejas de la tribu Meliponini, abejas altamente sociales, carecen de aguijón y es un grupo ancestral probablemente de origen pre-Gondwaniano, según el artículo "Producción tradicional de miel: abejas nativas sin aguijón (trigonas y meliponas), en el que participó Quezada Euán.

"Melipona beecheii, la abeja xunan-kab de los mayas, es una especie nativa (...) los mayas producían miel con esta abeja desde antes de la llegada de los españoles, hay que recordar que A. mellifera es una especie introducida a las Américas. Las especies nativas, en este caso la Melipona, producían miel y los mayas desarrollaron una tecnología bastante eficiente para obtenerla. Hay datos arqueológicos que reportan que la miel se comercializaba en toda Mesoamérica, era una fuente importante de recursos económicos para las diferentes civilizaciones de esta área", señaló.

El investigador agregó que la miel de la abeja de los mayas era una completamente distinta a la que se obtiene de la abeja A. mellifera, las características son diferentes tanto físicas como químicas y en la actualidad hay un interés creciente en el uso de este tipo de mieles, porque aparentemente, aunque hace falta llevar a cabo más estudios, puede tener propiedades medicinales y esto le puede conferir un valor económico adicional, lo que hace de esta área de desarrollo potencial para los productores de abejas meliponas.


En definitiva, la apicultura es una buena forma de explicar la importancia de la luz solar para la vida, "solo que a veces damos por hecho lo que la naturaleza nos proporciona".

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