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jueves, 14 de mayo de 2015

EL SARAMPIÓN DEJA SIN MEMORIA AL SISTEMA INMUNE

El virus del sarampión cuando entra en el organismo elimina la actuación del sistema inmune. Nuestro sistema de defensa tiene memoria y los patógenos, una vez detectados, son atacados y eliminados con eficacia. Sin embargo, después de padecer el sarampión el sistema inmune pierde la memoria y es incapaz de recordar microbios con los que ya había entrado en contacto. Además, este estado de olvido del sistema inmune dura unos tres años, quedando al organismo indefenso ante otras enfermedades.
El estudio ha sido publicado en Science y realizado con los datos de las vacunaciones masivas contra este virus en Inglaterra, Gales, Estados Unidos y Dinamarca.

El motivo de esa amnesia inmunológica se debe a que el virus disminuye el número de linfocitos B y linfocitos T. Este estudio demuestra que el virus ataca a los linfocitos T, que son las células encargadas de generar la memoria en el sistema inmune.

Después de un mes, estas células de memoria inmunes reaparecen, pero en lugar de proteger contra las infecciones encontradas anteriormente, estaban casi totalmente dirigidas únicamente contra el sarampión, es decir, que una persona que ha sido infectada por el virus del sarampión podría morir por una infección que en condiciones normales no lograría burlar al sistema inmune.

Con el sistema de defensa desarmado, quienes no se han vacunado y se enfrentan al virus del sarampión de forma “natural” se vuelven vulnerables a una serie de infecciones oportunistas.

Estos hallazgos ayudan a explicar por qué la introducción de la vacuna contra el sarampión ha evitado muchas más muertes de las que la comunidad científica había esperado.
Una de las hipótesis para explicarlo afirma que la infección por el virus del sarampión "resetea" el sistema inmunitario, perdiendo así la inmunidad previamente adquirida. Y la vacunación evitaría ese efecto de borrado tan nocivo para la salud.

Los investigadores pensaron que si esa hipótesis es correcta, debería observarse una mayor mortalidad por infecciones oportunistas en épocas en las que el sarampión era habitual.Y esta consecuencia sería visible incluso en los países con altos recursos económicos. Comprobaron que la mortalidad por cualquier causa entre niños de 1 a 9 años en Europa, y entre 1 y 14 en Estados Unidos era mayor durante los brotes de sarampión, pero disminuía drásticamente después del inicio de las campañas de vacunación.

Por eso se refuerza la importancia de las campañas de vacunación generalizadas, que, como explican los investigadores, tienen beneficios adicionales al evitar la pérdida de memoria del sistema inmune y la bajada consiguiente de defensas que provoca el virus de forma “natural”.


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