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viernes, 15 de mayo de 2015

UN SOLO TIPO DE SANGRE PARA UNIRNOS A TODOS

Los médicos se han planteado, desde el Renacimiento, las posibilidades terapéuticas de introducir sangre nueva en las venas de enfermos. A partir del siglo XVII, se produjeron los primeros intentos de llevar la idea a la práctica, pero fracasaron. Todo cambió a partir de 1900.Había tres tipos sanguíneos, A, B y C (que finalmente acabó bautizándose como O) y, dependiendo de cómo se realizase la mezcla, se formaban o no los coágulos, que podían incluso matar al paciente. Landsteiner recibió el premio Nobel de Medicina en 1930 por este descubrimiento, que por fin hizo seguras las transfusiones de sangre.

Ahora, un grupo de investigadores ha desarrollado un sistema que pretende dar un nuevo paso en la mejora de las transfusiones. En un artículo en la revista Journal of the American Society, estos científicos explican cómo han desarrollado una enzima que acerca la posibilidad de convertir cualquier tipo de sangre en sangre universal que se pueda utilizar, independientemente de que ese tipo sea compatible con la del enfermo. Es el santo grial de las transfusiones.

El equipo de investigadores, de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), han empleado un sistema conocido como de evolución dirigida para mejorar la enzima. Este sistema consiste en llevar a cabo varias rondas de mutaciones sobre un gen en busca de variantes que produzcan proteínas cada vez más eficientes que el gen original.

Con este sistema, los científicos lograron multiplicar por 170 la eficiencia de una enzima conocida como glucósido hidrolasa que habían extraído del neumococo, la bacteria que provoca la neumonía o la sinusitis. Pese al incremento de eficiencia respecto a sistemas anteriores, los autores reconocen que aún tendrán que mejorar el sistema para eliminar los azúcares particulares de los tipos de sangre A y B hasta hacerlos desaparecer del radar inmunológico y poder empezar a probar sus sangres de diseño en ensayos clínicos.

Carmen García Insausti, secretaria general de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), reconoce el valor de la investigación y considera que, “aunque no vaya a tener una traslación inmediata, sí la tendrá en el futuro”. No obstante, considera que, de momento, será más barato disponer de donantes de cada tipo sanguíneo y que es posible que “esta tecnología podría ser más cara también a la larga”.

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