RanaMundo

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sábado, 19 de septiembre de 2015

BIOCOMBUSTIBLE DE ENZIMAS.


Estas enzimas son capaces de aguantar altos niveles de temperatura, por ello las han empleado para la fabrica de biocombustibles.
La empresa que trabaja en los biocombustibles, se llama Evolgene, esta empresa empezó con la reconstrucción de estas enzimas, que posiblemente tengan más de 3.000 millones de años, estas ezimas son necesarias para la elaboración del bioetanol.

Los organismos que vivían hace 3.000 millones de años están adaptados a un ambiente con temperaturas de hasta 70ºC y océanos con un PH más bajo debido a la ausencia de oxígeno.
Han calculado que cada 1.000 millones de años que retrocedemos podemos aumentar entre 6 °C y 8 °C la resistencia térmica de las enzimas, y esto nos daría muchas ventajas.

Para la adquisición de estas enzimas, Evolgene rehace los árboles genealógicos partiendo de la información genética de enzimas contemporáneas. Adaptando la biotecnología, combinan información genética de una gran variedad de enzimas y equiparan los aminoácidos comunes y los que han sufrido mutaciones. Así, reconstruyen la sucesión genética de la enzima, de la que después sintetizarán el gen que van a reproducir en el laboratorio. A continuación, las bacterias asimilaran los fragmentos de ADN diseñados a través de su pared celular.Este sería el proceso de elavoración de las enzimas.

Pese a que el proyecto está en su fase de desarrollo, el director piensa que podrá comercializarse cuanto antes. Lo cierto es que este avance terminaría con algunas de los problemas que se le presentan hoy en día a los biocombustibles. Acabaría con el elevado coste de producción de bioetanol, a través de un proceso para el que es necesario una reacción enzimática de la celulosa. Un proceso que requiere de condiciones  muy extremas que las bacterias y hongos actuales no los soportan.El segundo problema resuelto es su aplicación en una segunda generación de biocombustibles producidos a partir de restos de agricultura y residuos urbanos. Frente a la primera generación producida a base de celulosa de caña de azúcar o maíz, la segunda generación resolvería el inconveniente de la competición con la agricultura de consumo y la deforestación.

Fuente: El mundo

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