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sábado, 26 de septiembre de 2015

BRASILEÑOS FABRICAN SU PROPIA AGUA DEBIDO A LA SEQUÍAS

  Los agricultores de Italva, a 311 kilómetros de Río de Janeiro, dicen que se consideran "fabricantes de agua". Pero ni si quiera para lograr esto, ninguno de ellos tuvo que entrar a un laboratorio ni manipular moléculas de oxígeno e hidrógeno. Estos agricultores han conseguido proteger el bosque, mejorar su producción y con ello han dado una lección de conservación al mundo.




   Su "experimento" se lleva a cabo en terrenos montañosos y muy pequeños. Los agricultores trabajan en crear o recuperar áreas de Mata Atlántica, uno de los biomas más devastados de Brasil. Aplican técnicas para reducir (o eliminar) la necesidad de pesticidas y fertilizantes artificiales, construyen cajas de contención en las colinas para almacenar el agua de lluvia e instalan fosas sépticas para recoger los desagües de los hogares de la zona.

  Todo con el propósito de proteger un recurso cada vez más valioso en una región con un régimen de lluvias imprevisibles y con fuentes de agua (ríos y arroyos) que se han ido secando poco a poco.

  El agricultor Sebastiao Gonzaga, con su pequeña parcela de sólo 5,7 hectáreas va en contra de las estadísticas. Hasta hace un año, él y su familia estaban usando zanjas a cielo abierto para tirar los desechos de su casa.

Bosques protegidos
  
   Hace un año, sin embargo, tuvo la oportunidad de construir una fosa séptica de tratamiento de
aguas y muchas cosas comenzaron a cambiar.

  Los insectos dejaron de molestar a la familia y el líquido tratado (con 96% de pureza) se utiliza para regar las legumbres, la caña de azúcar y los cítricos cultivados en el lugar. En total, fueron construidos 304 tanques en el suelo rústico de toda Italva.

  En las montañas de la zona es la cubierta forestal lugar donde se forma en la parte superior de las colinas. Gonzaga dejó una zona vallada especialmente para restaurar el bosque nativo, algo que no existía cuando él compró la tierra en el año 2005. "La tierra estaba desnuda. Llegó a haber un deslizamiento hace unos años", recuerda.

  Hoy los árboles de la Mata Atlántica retienen el agua de lluvia. Si llueve un poco más en la región, el líquido desciende en pequeñas cantidades por la colina sin erosionar el suelo.

Fuentes: El País

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