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domingo, 22 de noviembre de 2015

PROTEÍNAS EN EL MOCO DE LA PIEL DE LA DORADA.



Miembros del grupo de investigación Sistema Inmunitario inespecífico de peces Teleósteos de la Universidad de Murcia, formado por la profesora de Biología Celular, María Ángeles Esteban Abad, en colaboración con investigadores del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Córdoba, identificaron por primera vez el conjunto de proteínas presentes en el moco de la piel de la dorada, lo que permitirá detectar los cambios que se produzcan en el mismo durante su crianza.

 Realizaron el análisis del moco de la piel de la dorada y establecieron su perfil proteómica completo, lo que quedó recogido en el artículo 'Proteomic profile of the skin mucus of farmed gilthead seabream (Sparus aurata)', que fue recientemente publicado en la revista ' Journal of Proteomics', según fuentes del departamento de Promoción de la Investigación de la UMU (Prinum), dependiente del Vicerrectorado de Investigación.

Mediante técnicas de biología molecular, los investigadores identificaron las proteínas y moléculas presentes en ese moco. Se trata de la primera vez que se estudiaron estas proteínas y "mientras que se sabe que muchas de ellas son formadas por la piel de la dorada, otras parece que hayan sido generadas por las bacterias que viven en el moco del pez", destacó Esteban, quien coordinó el estudio.

Por un lado, el pez tiene en ese moco unas proteínas que le permiten defenderse, pero las bacterias que viven de forma natural en ese moco "también forman otras proteínas que se quedan allí". Todo ello permite que el pez "se encuentre protegido", explicó Esteban, quien subrayó que, hasta ahora, "nadie había estudiado el origen de esas proteínas".

"Al igual que los seres humanos tienen millones de bacterias en la piel o en el intestino, a los peces les sucede lo mismo", destacó esta investigadora. Si el pez perdiera la mucosa, estaría desprotegido, según Esteban, quien compara esta situación con la de un ser humano que pierde la flora intestinal, lo que le puede suponer un grave problema de salud.

El estudio demuestra que la identificación de biomoléculas implicadas en la respuesta inmunitaria del pez "puede ser útil para la prevención de situaciones adversas que pudieran darse durante su cultivo y que causarían cuantiosas pérdidas económicas en el sector de la acuicultura", según las mismas fuentes.

El análisis de las proteínas que se realizó ha permitido también identificar toda una serie de proteínas de origen bacteriano que se cree que son producidas por los microorganismos que forman parte de la microbiota de la piel de la dorada, y que, al igual que la flora intestinal, viven de manera natural en la epidermis de la dorada. Los datos obtenidos sobre la composición de esta microflora aportarán información relevante sobre su papel en la defensa del organismo.

En concreto, los investigadores caracterizaron un total de 52 proteínas presentes en el moco de la piel de la dorada, una capa que envuelve la epidermis y actúa de barrera protectora entre el organismo y el medio acuático en el que se cría. Esta cubierta mucosa, presente en todos los peces, es semipermeable de forma que permite el intercambio de sustancias (nutrientes, agua, gases, hormonas, gametos) entre la piel y el entorno ambiental.

De las proteínas identificadas, la mayoría están relacionadas con la respuesta inmune del organismo ante sustancias y agentes extraños. Para los expertos, esta característica refuerza el papel de la mucosa de la piel como primera barrera de defensa contra las enfermedades.

Por tanto, puede concluirse que el Proteoma de la mucosa de doradas sanas actúa como una especie de marcador de referencia, ya que cualquier cambio en su composición indicará, a su vez, una modificación de los factores que le afectan.

Según Esteban, "este trabajo representa el primer estudio proteómico sobre los microorganismos que viven en la superficie de un pez". Gracias a estos resultados se podrán establecer las variaciones que sufren todas estas proteínas en diferentes situaciones tales como el estrés o diferentes etapas del desarrollo.

Por ejemplo, la investigación abre las puertas a, en un futuro, comparar las doradas de diferentes piscifactorías españolas, o las españolas con respecto a las de otros países; o comparar el estado de los ejemplares en función de las estaciones, puesto que las piscifactorías permiten su consumo durante todo el año.

Asimismo, esta investigación permitiría comparar el estado de salud de las doradas a lo largo de su ciclo de engorde, desde cuando son pequeñas, con 20 o 30 gramos, hasta cuando están preparadas para llegar al plato, a 200 o 300 gramos. En definitiva, se pueden comparar lotes de animales para "ver cuál está mejor", y todo ello "sin sacrificar a los peces, lo cual es muy interesante y beneficioso para el productor".

Esteban destacó que la investigación ha sido bastante laboriosa y semejante a componer un puzzle porque, a diferencia del genoma humano, que está plenamente identificado y publicado, el de las doradas no está descubierto, por lo que los científicos han tenido que empezar a identificar proteínas y comparar las secuencias con las que ya estaban estudiadas a través del empleo de la bioinformática.

Gracias a esta labor, los investigadores han identificado más de 100 proteínas presentes en el moco, y se centraron en las que están relacionadas con el sistema de defensa del pez, puesto que se trata de su línea de investigación. En total, identificaron entre 40 y 50 proteínas de este tipo.

No obstante, destacó que algunas de las proteínas identificadas "no se les ha podido poner nombre" porque no están catalogadas, aunque es posible que, en un futuro, podría asignarles una denominación. "Si se hiciera público el genoma de la dorada, nos facilitaría mucho el trabajo", aclaró.

El grupo de investigación de la UMU, especializado en biología celular, llevó a cabo este estudio con otro equipo de Córdoba, especializado en biología molecular, gracias a un proyecto nacional en el que ambos están involucrados. Asimismo, participó otro grupo de micro-biología de la Universidad de Málaga, también coordinado en el mismo proyecto de investigación, que es multidisciplinario.

El hecho de que estos grupos tengan especialidades distintas, permite obtener "resultados mucho más llamativos e interesantes y se avanza mucho más en la ciencia que cuando te ciñes solo a tu área de conocimiento, ya que se combinan diferentes perspectivas.


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