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miércoles, 24 de febrero de 2016

CÉLULAS CON NÚMERO ERRÓNEO DE CROMOSOMAS GENERAN TUMORES

<p>Células precursoras para formar el ala de mosca, marcadas para distintas proteínas. En este modelo, los científicos han estudiado la relación entre inestabilidad cromosómica, aneuploidía y tumorogénesis (Lara Barrio, IRB Barcelona)</p>
Células precursoras para formar el ala de
 mosca, marcadas para distintas 
proteínas.
Los resultados de un reciente estudio de 43.205 tumores humanos señalaron que el 68% de los tumores sólidos son aneuploides, es decir, con alterciones en el número de cromosomas. Numerosos científicos han tratado de determinar, durante los últimos años, si esta aneuploidía contribuye al desarrollo tumoral o bien, es un efecto colateral de la inestabilidad genómica de las células cancerosas, de los errores genéticos que aumentan la tasa de mutación y, por consiguiente, la probabilidad de desarrollar cáncer.


El grupo de investigación liderado por el investigador Marco Milán, en el Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona), ha realizado un trabajo en el que se muestran detalles de la relación existente entre inestabilidad genómica, aneuploidía y cáncer, el cual ha sido publicado esta semana en Developmental Cell.

El tema central del estudio es la explicación de cómo los mecanismos moleculares y celulares desencadenados por las células aneuploides pueden por si solos producir tumores.

Para el desarrollo de la investigación sobre aneuploidía y tumorogénesis se ha tomado como modelo de trabajo el primordio (tejido precursor) del ala de la mosca del vinagreDrosophila melanogaster. El primordio consiste en un epitelio organizado en una sola capa que crece de 20 a 30.000 células en pocos días y, por lo tanto, es un buen sistema para poder generar inestabilidad genómica y diseccionar los mecanismos celulares y moleculares que desencadenan células aneuploides en un tejido en proliferación.

Células aneuploides: primera parada, suicidio celular
El grupo de investigadores observó que en las células aneuploides se activa, en primer lugar, la apoptosis (o suicido celular). Paralelamente, estas células envían señales a las células vecinas para que se dividan y proliferen más, con el objetivo de contrarrestar la inminente pérdida de células y que se pueda formar un tejido normal, en este caso el ala de la mosca. En tercer lugar, activan también una serie de señales tanto de reparación de daños en el ADN como de protección antitumoral para evitar más aneuploidía.

¿Qué ocurre si las células aneuploides logran sobrevivir? los investigadores observaron que, tras impedir que las células muriesen,  las señales de proliferación y crecimiento celular derivadas de las células aneuploides, antes con propósitos saludables para el tejido, favorecen la generación de tumores.

El estudio amplía la visión darwiniana de la inestabilidad genómica en el desarrollo del cáncer, “una conceptualización del cáncer tal vez incompleta”, opina Milán.

Común a la mayoría de los cánceres
Marco Milán apunta que dado que la aneuploidía es una característica común en la mayoría de los cánceres, buscar terapias dirigidas explícitamente a la eliminación de las células aneuploides podría ser una buena estrategia para atajarlos.

“Este trabajo de biología básica ofrece nueva información sobre el entramado molecular desatado por las células aneuploides, y esto es un paso previo a poder investigar posibles terapias para combatir el cáncer”, apunta el investigador del IRB Barcelona.

Fuente: sinc

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