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viernes, 26 de febrero de 2016

EL CROMOSOMA Y ES ENTERAMENTE PRESCINDIBLE


La científica Ward del Instituto de Investigación en Biogénesis es la autora del estudio que crea machos de ratón sin un solo gen del cromosoma masculino. La diferenciación sexual de los ratones es la misma que poseen las personas: dos cromosomas X (hembra) y un cromosoma X y uno Y (macho). Sorprende que no sea necesario el cromosoma Y, debido a que tiene más de 50 millones de bases y centenares de genes.


A esto hay que aclarar que estos ratones no pueden desarrollarse en la naturaleza, debido a que esta no dispone no dispone de clínicas de reproducción asistida para ratones. Aunque son viables y producen células sexuales masculinas, necesitan que alguien se las inyecte a los óvulos de la hembra. No podemos decir que el cromosoma Y no sirva para nada, porque sirve para ahorrarse dinero de la clínica de fertilidad.

Sólo dos cromosomas masculinos son necesarios para producir machos viables y fértiles, con la ayuda de una jeringuilla, que quedó demostrado por la científica Ward. Sus nuevos ratones carecen por completo del cromosoma Y; su constitución genética no es XY, sino X0.

El primer gen del cromosoma Y determina el desarrollo de los testículos en el embrión y el segundo hace que proliferen las células precursoras de los espermatozoides. Pero no son novedosos ni irrepetibles de los machos, sino dos miembros de dos familias génicas que tienen varios representantes en el genoma, y algunos bien parecidos.

Aumentando la actividad del gen similar del cromosoma X se dispara la actividad de proliferación de los precursores de los espermatozoides.

El primer gen lo que suele hacer es activar a otro miembro de su familia que vive en el cromosoma 11, y es éste el que después se encarga de todo lo demás (hacer los testículos)..

Según esta científica esto es una buena noticia porque este estudio indica que hay estrategias de reserva en el genoma, que normalmente están silentes, pero son capaces de tomar el relevo en ciertas circunstancias.

FUENTE: El País

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