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miércoles, 19 de octubre de 2016

¿PUEDEN LOS LÍPIDOS MITIGAR EL ICTUS?


Tras el enorme aumento de casos en enfermedades cerebrovasculares (infartos e ictus en mayor parte) en los últimos años y como consecuencia , una amplia lista de defunciones por este mismo motivo , un grupo de investigadores en la rama de Neurobiología han conseguido crear lípidos de diseño que tras varios ensayos , han conseguido paliar hasta en un 70% el daño producido por la isquemia.
Esto es un gran avance a lo que a la medicina respecta y a lo que a los pacientes que han sufrido este tipo de enfermedad implica.
No obstante , aunque es un enorme paso , no es un camino que ya está acabado. Ya que este descubrimiento conlleva altos costes con cada fase que consigue superar.

Arsenio Fernández , el doctor que dirige el departamento de Neurobiología en el Instituto de Biomedicina de León , asegura que ha sido la crisis económica es la principal causante de este ascenso de pacientes afectados con enfermedades como el ictus.
Junto con el grupo de investigación del Dr. Fernández , también colabora el grupo de Biomedicina Molecular Celular de la Universidad de las Islas Baleares. Ambos utilizan como dianas terapéuticas lípidos que forman parte de las membranas de las células y también el uso de compuestos orgánicos diseñados específicamente para interferir con proteínas o reemplazar lípidos en la célula. Los resultados muestran un efecto neuroprotector y podrían tener un efecto paliativo sobre las consecuencias invalidantes de la enfermedad.

La principal ventaja de la utilización de estos lípidos es que pueden aplicarse aún cuando el ictus ya ha sucedido. «La molécula con la que trabajamos reduce en un 70% el daño producido por la isquemia que ocurre tras un accidente cerebrovascular en animales de experimentación» apunta el doctor , el cual también aclara que la administración del compuesto durante las horas siguientes del ataque puede reducir «mucho» las secuelas e incluso salvar vidas humanas. «Este aspecto aminoraría bastante los costes asociados al cuidado de los pacientes y las horas de trabajo especializado perdidas por muerte o enfermedad».

Para el catedrático de Biología Molecular de la Universidad de León, la peculiaridad del uso de lípidos radica en su naturaleza. Considera, que llegan fácilmente al sistema nervioso ya que habitualmente atraviesan la barrera hematoencefálica que protege esta estructura biológica formada por el encéfalo y la médula espinal. «De nada vale un fármaco que actúe sobre las neuronas si no puede llegar a ellas», subraya. Sin embargo, los lípidos también presentan sus inconvenientes en los estudios preclínicos. «Son difíciles de disolver en soluciones acuosas en las se cultivan las células».

Este grupo no es el único que trabaja en esta hipótesis pero sí el primero en hacerlo para desarrollar productos terapéuticos ya que la mayoría de los grupos se centran en probar miles a raíz de 'bibliotecas de moléculas' lo que también le denominan screening de moléculas , mientras que este grupo se centra en el diseño racional.

Este proyecto está financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad , el cual comenzó en el 2014 y finaliza en el 2016 , sin embargo , han logrado otro proyecto «estrechamente relacionado» que se acabará a finales de 2018 y siguen trabajando para solicitar nuevos proyectos relacionados con este tipo de terapias.

Aseguran que el camino a seguir es largo , y  que cada fase que se experimenta aumenta ampliamente los costes , ya que se ha llegado a hablar de millones de euros.

Y es que el desarrollo del fármaco es un proceso muy largo. Habitualmente se comienza con la búsqueda de moléculas cuyas propiedades bioquímicas sugieren que podrían ser utilizadas como fármacos. «Se estima que solo 1 de cada 10.000 moléculas llega a ser probada en humanos y aún así, muchas de ellas son descartadas por sus efectos secundarios o porque no tienen ventajas sobre otros fármacos ya existentes».

Con cada molécula se determina los componentes relacionados con la patología que se busca para el fármaco. Así pues, se seleccionan dianas terapéuticas sobre las que actúan las moléculas que quieren analizar. Normalmente son proteínas las cuales activan o bloquean la señalización de estas células.

De momento los participantes en este trabajo han formado un consorcio para tratar de optimizar los recursos y ser más eficientes en las diferentes etapas de la obtención de medicamentos. Sus planes de futuro son poder llevar a alguna de sus moléculas a fases clínicas y si es posible a fármacos para combatir las enfermedades y discapacidades que llegan después de que un ictus, un rayo de naturaleza desconocida, destroce en unos minutos el ordenador central del cuerpo humano.


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