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viernes, 9 de diciembre de 2016

LA SANGRE JOVEN NO TIENE NINGÚN EFECTO REJUVENECEDOR

En el años 2005 un equipo de investigadores de la Universidad de California en Berkeley, publicó un estudio en el que se mostró que la transfusión de sangre de un ratón joven a otro añoso produjo en este último un rejuvenecimiento en sus tejidos. Esto provocó el pistoletazo de salida para averiguar si la 'sangre joven' contiene el secreto de la eterna juventud. Desde entonces se han gastado millones de euros en esta investigación sin obtener resultados satisfactorios. Y ahora, los mismos investigadores han hecho un estudio que pone por tierra la esperanza de que esto fuera así.


El estudio publicado en la revista Nature Comunications muestra que los ratones jóvenes en los que se sustituye la sangre de otros ratones más viejos sufren un deterioro muy significativo en sus tejidos y en su capacidad de regeneración, es decir , que demuestra que la 'sangre jóven' no tiene ese poder de rejuvenecimiento observado en el primer estudio, y que las células de 'sangre añosa son las causantes del envejecimiento.

El intercambio de sangre entre seres humanos ya está contemplado en el tratamiento de enfermedades muy específicas. Pero se trata de una medida que puede ser llevada a cabo un número limitado de veces, ya que la administración repetida de la sangre o de sus componentes en dos personas genéticamente diferentes conlleva efectos secundarios característicos del rechazo inmunitario.

Lo que se vio en el primer estudio es que cuando dos organismos vivos, en este caso dos ratones, son 'cosidos' juntos , mediante un proceso llamado 'parabiosis', no solo comparten su sangre sino también sus órganos. En el nuevo estudio, los autores han empleado una técnica experimental en el que los animales comparten su sangre sin tener que 'prestarse' el resto de órganos. Así los animales han podido estar separados posibilitando la observación de los efectos relacionados con el rejuvenecimiento en este caso relacionado con el crecimiento celular en el hígado y en el tejido adiposo.

El experimento se detuvo cuando los animales compartían la mitad de sangre de su prójimo. De acuerdo con los resultados solo hicieron falta 24 h para ver los efectos de la transfusión, que provocó un deterioro bastante notable en los tejidos y órganos de los ratones jóvenes mientras que en los de ratones viejos no tuve apenas efecto.

Fuente: ABC

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