NUEVAS CÉLULAS MIOCÁRDICAS PARA TRATAR INFARTOS

Tras usar dos compuestos químicos se puede mejorar y acelerar el proceso de transformación de células conjuntivas en células miocárdicas tras un infarto. Han estado investigando esto puesto que cuando se producía un infarto del miocardio, las células que se mueren no se regeneran, ni siquiera es capaz de mejorar aquellas que están dañadas únicamente.

El organismo es incapaz de reparar las células del corazón que resultan dañadas en un infarto de miocardio. Y de la misma manera, tampoco es capaz de reponer aquellas células que han muerto durante el episodio, lo que conlleva que el corazón carezca de una ‘mano de obra’ suficiente para latir de forma ‘adecuada’ y cumplir con su misión de bombear sangre para llevar oxígeno y nutrientes a los tejidos y órganos. Es más; tras el infarto, el tejido conjuntivo rellena las zonas en las que se producido la lesión, formando así cicatrices que agudizan aún más la insuficiencia cardiaca. Entonces, ¿cuál puede ser la posible solución? Pues la esperanza es que un día se puedan utilizar células madre que se diferencien en células cardiacas que reemplacen las perdidas. O aún mejor, reprogramar las células ya existentes, como las conjuntivas que forman las cicatrices, en células cardiacas funcionales. Y en este contexto, investigadores de los Institutos Gladstone en San Francisco (EE.UU.) parecen haber hallado la manera de hacerlo, y de una forma muy efectiva.

Como explica Tamer Mohamed, director de esta investigación publicada en la revista «Circulation», «la insuficiencia cardiaca afecta a un gran número de personas en todo el mundo, y aún a día de hoy no contamos con un tratamiento eficaz para esta enfermedad. Sin embargo, con nuestro método potenciado de reprogramación cardiaca directa esperamos combinar la terapia génica con fármacos para crear mejores tratamientos para los pacientes que padecen esta devastadora enfermedad».

‘Reciclar’ las cicatrices

Los autores llevan varios años investigando la reprogramación celular en el corazón como posible vía para regenerar las células del miocardio. Una investigación que tiene como objetivo último curar, e incluso curar, la insuficiencia cardiaca.

Y, exactamente, ¿qué hay que hacer para reprogramar una célula conjuntiva en una célula miocárdica? Pues según han mostrado los estudios con modelos animales –ratones–, tan solo hay tres factores de transcripción –esto es, proteínas que activan o desactivan los genes que se encuentran en las células– que regulan todo este proceso. Concretamente, se trata de los factores ‘Gata4’, ‘Mef2c’ y ‘Tbx5’ –también conocido como ‘GMT’–, que actúan de forma conjunta activando y desactivando genes para regenerar el tejido coronario dañado a partir de las células conjuntivas ya existentes. Y este método, ¿es efectivo? Pues no mucho: hasta ahora se ha conseguido que solo un 10% de las células conjuntivas de las cicatrices se transformen en células musculares funcionales.En el nuevo estudio, los autores probaron más de 5.500 compuestos químicos para tratar de mejorar el método. Y como resultado de esta búsqueda, identificaron dos compuestos que multiplicaron por ocho el número de células conjuntivas que finalmente se transformaban en miocárdicas. Es más; estos dos compuestos también aceleraron el proceso de ‘transformación’, reduciéndolo de las 6-8 semanas a una única semana.

Como indica Deepak Srivastava, co-autor del estudio, «si bien nuestro método original para la reprogramación cardiaca directa con GMT era prometedor, también es verdad que podía ser mucho más eficiente. En nuestro trabajo hemos descubierto que la inhibición química de dos vías biológicas activas durante la formación del embrión mejora la velocidad, cantidad y calidad de las células cardiacas producidas con nuestro método original».

Miocardio más potente

Y, exactamente, ¿qué hacen estos dos compuestos químicos? Pues el primero inhibe un factor de crecimiento implicado en el crecimiento y la división celular, por lo que juega un papel muy importante en la reparación tisular tras una lesión. Por su parte, el segundo compuesto inhibe una vía clave en la regulación del desarrollo del corazón. Así, y combinando ambos compuestos con el factor de transcripción GMT, los autores han sido capaces de regenerar con éxito el tejido miocárdico y mejorar la función cardiaca en modelos animales –ratones– a los que se les había provocado un infarto. O lo que es lo mismo, han logrado transformar el tejido cicatricial en tejido miocárdico sano y funcional para mejorar la capacidad de latido del corazón dañado.

Posteriormente, los investigadores utilizaron los dos compuestos químicos para mejorar la reprogramación cardiaca directa en células humanas. Un proceso que resulta más complejo que el que se usa en las células animales al requerir factores adicionales. Y como concluyen los propios autores, «los dos compuestos nos han permitido simplificar notablemente el proceso, acercándonos así un paso más hacia un mejor tratamiento de la insuficiencia cardiaca».

FUENTE: ABC

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