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viernes, 21 de abril de 2017

IDENTIFICAN LA ZONA DEL CEREBRO RELACIONADA CON EL PERDÓN

Una investigación ha descubierto que la capacidad de perdonar a otra persona está relacionada con la cantidad de materia gris presente en una zona del cerebro involucrada en la capacidad de representar pensamientos, creencias y deseos. El estudio confirma que las diferencias en el volumen y la estructura de ciertas áreas del cerebro pueden explicar determinadas variaciones en el juicio moral de una persona.


Una nueva investigación ha descubierto que la capacidad de perdonar a otra persona está relacionada con la cantidad de materia gris presente en una zona del cerebro llamada seno temporal anterior superior (aSTS), involucrada en la capacidad de generar determinados estados mentales.

El estudio confirma que las diferencias en el volumen y la estructura de ciertas áreas del cerebro pueden explicar determinadas variaciones en el juicio moral de una persona, variaciones que le pueden llevar a perdonar a un semejante por un error que ha ocasionado un daño involuntario.

Hasta ahora, estudios conductuales han demostrado que la madurez de una cultura puede llevar a una persona a valorar la intención de otra persona cuando involuntariamente ha provocado un daño a otra.

Estamos hablando de episodios como el de un deportista que accidentalmente ha causado lesiones graves a un rival. O el de un conductor distraído que ha causado un accidente. O el de un colega que involuntariamente ha cometido un error muy grave. O de los juicios que debemos realizar en la vida cotidiana sobre eventos específicos en los que valoramos no sólo la gravedad de los hechos, sino también las intenciones de quienes los causaron.

El nuevo estudio, llevado a cabo en la Escuela Internacional Superior de Estudios Avanzados (SISSA, por sus siglas en italiano) de Trieste, Italia, se ha centrado en las áreas del cerebro implicadas en procesos que nos impulsan a perdonar a quienes han creado involuntariamente un grave problema.

50 voluntarios analizados

El equipo de investigación, dirigido por Giorgia Silani, sometió a 50 voluntarios a un cuestionario en el que se les presentaron 36 historias en las que se vivían diferentes experiencias que podían tener consecuencias negativas o neutrales. Historias como la del deportista o conductor distraído, entre otras.

En cada historia, los participantes tuvieron que expresar un juicio de valor sobre su gravedad o neutralidad, en una escala de 1 a 7. Además, debían responder a dos preguntas como: ¿Qué responsabilidad tiene el individuo involucrado en esta historia? Y "¿Cuánto de moralmente aceptable es el comportamiento del individuo?

Todos los participantes fueron sometidos a observación mediante imágenes de resonancia magnética para obtener datos sobre el funcionamiento y la estructura de sus cerebros en el momento de conocer las historias y de valorarlas. Las imágenes así adquiridas se analizaron después con el propósito de estudiar la anatomía del sistema nervioso de los participantes en el momento del experimento.

Indulgencia cerebral

"Lo que descubrimos fue que el volumen de materia gris presente en un área específica del cerebro conocida como el surco temporal superior anterior izquierdo (aSTS en jerga) parece influir en los juicios de los individuos. La gente está inclinada a ser indulgente con aquellos que han causado daño ", explica otro de los investigadores, Indrajeet Patil, en un comunicado de SISSA.

"Se sabía que el aSTS estaba involucrado en la capacidad de representar los estados mentales (pensamientos, creencias, deseos, etc.) de otros. Según nuestras conclusiones, los individuos con más materia gris en aSTS son más capaces de representar el estado mental de los responsables de las acciones y así comprender la naturaleza no intencionada del daño, y al expresar su juicio, pueden centrarse en este último aspecto y darle prioridad sobre las consecuencias especialmente desagradables de la acción, tendentes a condenarlo severamente".

Dado que las propiedades estructurales del cerebro son la manifestación física de nuestra herencia genómica y del medio ambiente en el que hemos crecido, estudios como este son útiles en la generación de nuevas e interesantes hipótesis de investigación que se necesitarán explorarse en futuros trabajos, explican los científicos.

FUENTE: Tendencias 21

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