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viernes, 26 de mayo de 2017

INVENTAN UNA REVOLUCIONARIA 'MÁQUINA DE LA FOTOSÍNTESIS'

Recientemente se ha encontrado una forma de activar el proceso de la fotosíntesis en un material sintético, convirtiendo los gases de invernadero en aire limpio y produciendo energía al mismo tiempo. El objetivo es crear una tecnología que podría reducir los gases de efecto invernadero vinculados al cambio climático.

"Este trabajo es un gran avance", dijo un profesor de la Universidad del Centro de Florida, Fernando Uribe-Romo. Este mismo profesor declaró en un comunicado que adaptar materiales que absorban un color específico de la luz es muy difícil, pero desde el punto de vista social se está desarrollando una tecnología que contribuye a una buena causa: la reducción de los gases de efecto invernadero.

Uribe-Romo y su equipo de estudiantes crearon una manera de provocar una reacción química en un material sintético llamado estructura metal-orgánica (MOF) que descompone el dióxido de carbono en materiales orgánicos inofensivos. Es un proceso artificial de la fotosíntesis similar a la manera en que las plantas convierten el dióxido de carbono (CO2) y la luz solar en alimento. Pero el método de Uribe-Romo, en cambio, produce combustible solar.

El verdadero reto es encontrar una forma de que la luz visible desencadene la transformación química. Los rayos ultravioletas tienen suficiente energía para permitir la reacción en materiales comunes, pero los UVs constituyen sólo el 4% de la luz que la Tierra recibe del Sol. Hay pocos materiales que son capaces de capturar estos colores claros para crear la reacción química que transforma el CO2 en combustible.

Para llevar a cabo el proceso, Uribe-Romo usó titanio, un metal común no tóxico, y agregó moléculas orgánicas que actúan como antenas de recolección de luz para ver si esa configuración funcionaría. Las moléculas de la antena recolectora, llamadas N-alquil-2-aminotereftalatos, se pueden diseñar para absorber colores específicos de la luz cuando se incorporan en el MOF. En este caso lo sincronizó con el color azul.

Su equipo montó un fotorreactor LED azul para probar la hipótesis. Las cantidades medidas de dióxido de carbono fueron alimentadas lentamente en el fotorreactor para ver si la reacción ocurriría. La luz azul brillante provenía de tiras de luces LED dentro de la cámara del cilindro e imitaba la longitud de onda azul del sol.

Funcionó y la reacción química transformó el CO2 en dos formas reducidas de carbono, formiato y formamidas (dos tipos de combustible solar) y además se produjo la limpieza del aire.

Fuente: IDEAL

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