HALLADO CÓMO EVITAR QUE EL VIH UTILICE LOS MACRÓFAGOS COMO RESERVORIO

La desactivación por los propios macrófagos de su proteína antiviral SAMHD1 posibilita que el VIH se replique dentro de estas células inmunes. Dada su gran eficacia, las actuales terapias antirretrovirales frente al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) permiten que los pacientes pueden vivir muchas décadas tras haber contraído la infección.

Unas terapias que, sin embargo, aún no son capaces de erradicar completamente el virus, por lo que la infección nunca llega a curarse.

Y es que el VIH se ‘oculta’ dentro de algunas células del organismo –los consabidos ‘reservorios virales’–, en las que sigue replicándose en espera de la oportunidad para continuar su expansión. Y exactamente, ¿cuáles son estas células utilizadas como ‘pisos francos’ por el virus? Pues, sobre todo, los linfocitos CD4. Pero también otras células del sistema inmune denominadas ‘macrófagos’. Y ahora, investigadores del Colegio Universitario de Londres (Reino Unido) han hallado la manera de evitar que el virus pueda infectar y seguir replicándose dentro de estos macrófagos, un paso que resulta totalmente necesario para lograr, por fin, la ansiada cura para el VIH.

Como explica Ravindra Gupta, co-autor de esta investigación publicada en la revista «EMBO Journal», «nuestros hallazgos pueden explicar por qué algunos pacientes que reciben terapia antirretroviral frente al VIH siguen padeciendo una replicación del virus en el cerebro. Y es las células infectadas en el cerebro son por lo general macrófagos. Así, y si bien esta situación supone una barrera para lograr el control del VIH en tan solo una minoría de pacientes, se trata de una barrera importante para conseguir la cura».

‘Pisos francos’

Los macrófagos son las células del sistema inmunitario responsables de fagocitar –esto es, de ‘engullir’ y ‘destruir’– los cuerpos extraños, caso de las bacterias y los virus. Así, y una vez el sistema inmune detecta un invasor, envía a los macrófagos a destruirlo. Sin embargo, no parecen ser totalmente eficaces frente al VIH. De hecho, y una vez es engullido, parece que el virus no solo no es destruido, sino que utiliza estos macrófagos como ‘pisos francos’ en los que se esconde del resto de defensas del organismo y acaba replicándose.

Y estos macrófagos, ¿no hacen nada para luchar resistirse a la infección? Pues sí; tienen una proteína antiviral denominada ‘proteína 1 que contiene el dominio SAM de la nucleósido hidrolasa y el dominio HD’ (SAMHD1) que evita que el virus pueda replicarse en su interior. El problema es, como muestra el nuevo estudio, que esta SAMHD1 a veces se encuentra desactivada.

Como indica Ravindra Gupta, «ya sabemos que la proteína SAMHD1 se desactiva durante el proceso de división celular. Pero los macrófagos no se reproducen, por lo que parecía improbable que SAMHD1 pudiera desactivarse en estas células».

Improbable o no, la verdad es que la proteína acaba ‘inhabilitada’ e incapaz de frenar la replicación del VIH. Y no por una acción directa del propio virus. Como apunta Petra Mlcochova, directora de la investigación, «hay algunos virus capaces de desactivar la proteína SAMHD1. Pero el VIH no puede. Así, nuestro trabajo explica cómo el VIH puede infectar a los macrófagos dado que desactivan esta proteína por sí mismos».

Pero, ¿por qué lo hacen? Es decir, ¿por qué los macrófagos desactivan su mecanismo de protección frente al virus? Pues la verdad es que aún no se sabe, si bien los autores creen que es necesario para que los macrófagos puedan reparar su ADN y poder seguir funcionando con ‘normalidad’.

Mantener activas las defensas

En definitiva, y una vez consumada la desactivación de SAMHD1, el VIH permanece escondido en los macrófagos, en los que se mantiene fuera del alcance de los fármacos y del sistema inmune. Así, y una vez el macrófago es infectado, el VIH se replicará de forma continua, comprometiendo así la integridad de todo el sistema inmune.

Entonces, ¿cuál puede ser la solución? Pues evitar que las defensas antivirales de los macrófagos –o lo que es lo mismo, la SAMHD1– acabe ‘cayendo’. Y como muestran los resultados de los experimentos in vitro y con tejidos cerebrales de ratones llevados a cabo e el estudio, ya contamos con fármacos para hacerlo: los inhibidores de la histona deacetilasa –o ‘inhibidores HDAC’–, que ya se utilizan en el tratamiento de algunos tipos de cáncer y parecen ser efectivos a la hora de ayudar a los macrófagos a mantener activas sus defensas.


FUENTE: ABC


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