
Le han bautizado como Ledumahadi mafube («Trueno gigante al amanecer» en la lengua africana sesotho) ya que vivía en el área alrededor de lo que hoy es Clarens, en la provincia del Estado Libre de Sudáfrica. Actualmente es una zona montañosa, pero entonces era muy diferente: un paisaje plano, semiárido y con lagos de aguas poco profundas e intermitentemente secos.
El paleontólogo Jonah Choiniere, de la Universidad de Witwatersrand (Wits), divsó por primera vez los huesos del animal en 2012, cuando algunos todavía sobresalían de las rocas en el campo. Recuperar el esqueleto llevó algunos años. Pero desde el principio, resultaba obvio que se trataba de un ser muy grande.
Una vez el esqueleto completo fue desenterrado, los investigadores se dieron cuenta de que Ledumahadi era un pariente temprano de los saurópodos: animales que comían plantas, alcanzaban las 60 toneladas y caminaban a cuatro patas con una postura similar a la de los elefantes modernos.

Los investigadores establecieron la edad del animal al hacer un análisis del tejido óseo del reciente descubierto dinosaurio. Los anillos de crecimiento depositados anualmente en sus huesos demuestran que Ledumahadi creció rápidamente en sus primeros años, pero ese desarrollo se ralentizó decisivamente en el momento de su muerte, a los 14 años, lo que indica que había alcanzado la edad adulta.
Los estudios apuntan que Leudumahadi está estrechamente relacionado con otros gigantescos dinosaurios de Argentina que fueron contemporáneos a él, lo que refuerza la idea de que el supercontinente de Pangea todavía estaba ensamblado en el Jurásico temprano. Así, los dinosaurios podrían haber caminado cómodamente desde Johannesburgo a Buenos Aires en ese periodo de la historia.
Fuente: ABC
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