Este descubrimiento ha sido posible gracias a la investigación y el análisis de unas fotos que el primer satélite indio, el Chandrayaan-1, recogió hace diez años.
Así es como, en dicha expedición se dieron cuenta de que debido a la reducida inclinación del eje de rotación lunar con respecto a su propia órbita alrededor del Sol; había cráteres a los que la luz jamás llegaba. Esto hace de estas superficies, unas de las más fría de todo el Sistema Solar, permitiendo así sus bajas temperaturas la acumulación de hielo con el paso de los años.
Los investigadores de las prestigiosas Universidades estadounidenses se preguntaron también el motivo por el que la Luna pudiera contar con agua. Encontraron una respuesta a ello, y concluyeron en que el origen de este agua era gran parte el Sol. Éste baña todo su sistema con una gran cantidad de partículas que son en su gran mayoría átomos de hidrógeno. Una vez llegan a nuestro satélite, dichas partículas se encuentran con minerales ricos en oxígenos y los retiran de sus rocas. Así es como se forman posteriormente moléculas de agua.

Se han encontrado también otros cuerpos que cuentan con una mayor cantidad de hielo y que es además de mejor calidad que el presente en la Luna. Éstos son Mercurio y Ceres; pero, a pesar de los resultados, los investigadores no se aventuran a concluir nada definitivo pues, tanto el material con el que cuentan como sus hipótesis podrían cambiar en cuestión de tiempo. Este ha sido el caso en los últimos años de muchos de los cuerpos celestes estudiados.
Hasta hace una década solo se sabía de la existencia de agua en el planeta Tierra y, recientemente se conoció de la presencia de ésta en Mercurio y Ceres, y recientemente en Marte. En este planeta se puede encontrar en sus tres estados: sólida, líquida y en estado gaseoso. El planeta que todos relacionaban con un inmenso desierto ha resultado tener agua bajo sus capas de hielo. El mismo caso se ha dado con Plutón, el cual tiene un océano incluso más grande que el que nosotros disfrutamos en la Tierra.
Todos estos hechos animan a los científicos a seguir investigando los diferentes cuerpos y sus condiciones, sobre todo, si presentan agua. Ya que esta es la base de la vida terrestre, y quizás en un futuro sea el motivo de nuestra presencia en otros lugares de la galaxia.
Fuentes: El País, RTVE
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