CREACIÓN DE EMBRIONES ARTIFICIALES FUNCIONALES

La ciencia se ha situado un paso más cerca de la creación de embriones artificiales. El científico español y catedrático de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), Juan Carlos Izpisúa, junto a investigadores del Salk Institute de la Universidad de California (UCLA) han logrado convertir una única célula de la oreja de un ratón en una estructura compleja. Según los especialistas, estamos más cerca que nunca de crear organismos en los que poder examinar el origen y las causas de enfermedades o el efecto de nuevos medicamentos. De hecho, nuevos estudios podrían dar lugar a infinidad de posibilidades de investigación.

La investigación ha sido publicada por la prestigiosa revista Cell y se presenta como el primer embrión artificial, también conocido como blastoide, creado sin gametos. Se trata de la unión y organización de las primeras 100 células de un organismo, un punto clave para la comprensión y determinación de diversos procesos biológicos como las primeras etapas de un embarazo y la futura creación de órganos.

“Estos estudios nos ayudarán a comprender mejor el comienzo de la vida, cómo a partir de una sola célula se pueden generar millones de ellas y cómo se ensamblan en el espacio y el tiempo para dar lugar a un organismo completamente desarrollado. Es importante destacar que este trabajo evita el uso de embriones naturales” explica Juan Carlos Izpisúa, autor principal de este nuevo estudio.

En el entorno de un laboratorio, estas estructuras artificiales han evidenciado que pueden funcionar como sus homólogas naturales. Los expertos explican que los blastocistos son difíciles tanto de obtener como de estudiar. Pero estas células podrían ‘cultivarse’ en un laboratorio y así permitir la experimentación y el proceso del estudio.

Los blastoides obtenidos contenían los mismos tres tipos de células primordiales. También tenían un tamaño similar al de los blastocistos naturales y mostraban una firma genética semejante. Otros experimentos indicaron que los blastoides podrían desarrollarse aún más en estructuras que se asimilan a los embriones tempranos, posteriores a la implantación.

Los investigadores han logrado fabricar estos embriones artificiales a partir de células adultas extraídas de la oreja de ratones de laboratorio. Estas células se situaron en una solución química que las convirtió en células madre pluripotentes, es decir, podrían transformarse en casi cualquier tipo de tejido. Al conseguirlo, los investigadores colocaron estas células en un entorno de cultivo espacial en que se formaban conexiones. Esto dio lugar a que las células originaran estructuras parecidas a las que se desarrollan antes de que un óvulo fertilizado se convierta en un blastoide. Células exteriores activaron una proteína y posteriormente comenzó el proceso que podría construir lo que podría convertirse en una placenta.

El éxito de la investigación queda matizado por algunos malos resultados. Los blastoides generados artificialmente aún no pueden transformarse en embriones funcionales. De momento, todo lo que se ha logrado es el crecimiento de tejidos. Esta tecnología podría conllevar a la generación de blastoides funcionales capaces de desarrollarse hasta las etapas de formación de órganos y así, ser las semillas de organoides que podrían usarse como fuentes invaluables para el trasplante de órganos primordiales.

Fuentes: El País, El Correo

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