Un ejemplo de estos casos peculiares, es el de personas que viven con casi total normalidad y naturalidad con tan solo medio cerebro. En algunos niños con casos muy graves de epilepsia, que pueden llegar a tener varios ataques al día y en los que el origen del daño está ubicado, se aplica una cirugía radical, que consiste en extirpar todo un hemisferio del cerebro. Tras esa operación, los pacientes pierden la movilidad de la mano opuesta al hemisferio extraído y la misma mitad del campo visual. Sin embargo, mantienen la capacidad para caminar, razonar o memorizar, y aunque si es verdad que a veces pueden tener problemas con el habla, la suelen recuperar.
Un equipo del Instituto Tecnológico de California inscribieron a seis participantes entre 20 y 30 años a los que se les había extraído uno de sus hemisferios cerebrales durante su infancia, junto a otros seis voluntarios con ambos hemisferios, como grupo para comparar.
Se les introdujo en una máquina de resonancia magnética funcional, que permite ver el interior del cerebro en acción. Para el estudio, los investigadores analizaron y examinaron diferentes redes neuronales en las áreas que controlan funciones como la visión, el movimiento, la emoción o la cognición.
Dorit Kliemann, investigadora principal, señala que los voluntarios con solo medio cerebro tenían las capacidades lingüísticas intactas y casi ni se apreciaban sus trastornos cuando se les conocen., eso hacía aún más sorprendente ver en el escáner.
Lo que parece más alucinante e increíble de las diversas conclusiones, es la idea de que en esos pocos pacientes, las regiones del mismo hemisferio están más conectadas. Esa mayor conexión apuntaría que tienen mayor capacidad cognitiva, una superior capacidad de interacción social que incluso, realizan algunas tareas mejor que los individuos con ambos hemisferios. Eso se debe, a la capacidad del cerebro de reorganizarse, especialmente en los primeros años de vida. Estas personas consiguen que el hemisferio que queda, asuma las funciones del hemisferio perdido y que, en algunos casos, apenas se note.
Los investigadores esperan que los frutos ayude a interpretar mejor el desarrollo que se produce tras lesiones menos intensas, como traumatismos o los efectos de un tumor.
En conclusión, tratan de comprender los principios de la reorganización cerebral que pueden conducir a su entendimiento.
Fuentes: el país, vozpopuli, 20 minutos
Vídeo: cerebro
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