INMUNOLOGÍA II

El sistema inmune tiene varias disfunciones que explicaremos a continuación.

Una inmunodeficiencia es una enfermedad originada por un fallo en el sistema inmune. Hay dos tipos:
  • Las primarias o congénitas, que se deben a defectos hereditarios.
  • Las secundarias o adquiridas, que se deben a factores externos: radiación, desnutrición, infecciones (sida), etc.
El sida está causado por el virus VIH, que es un retrovirus que infecta células del sistema inmune como linfocitos T CD4+ o macrófagos. Este virus inyecta su ARN en las células y los usa para sintetizar ADN mediante transcripción inversa. El ADN se inserta en el de la célula huésped, con el que se replica, transcribe y traduce para formar nuevos viriones.

Las formas más habituales de transmisión son: contacto sexual, transfusión de sangre contaminada, uso compartido de jeringuillas y materno-filial por la placenta o la leche.

La hipersensibilidad es una respuesta inmunitaria exagerada que provoca inflamaciones y daños en tejidos. Se produce como respuesta secundaria. Existen varios tipos:
  • Hipersensibilidad inmediata o de tipo I (alergias). Que se debe a los alérgenos (antígenos inocuos). La primera exposición produce IgE que se unen a receptores de mastocitos del tejido conjuntivo y basófilos de la sangre. En una segunda exposición, el alérgeno se une a dichas IgE y provoca la liberación de mediadores de la inflamación, como la histamina, que provocan los típicos síntomas: rinitis, asma e, incluso, shock anafiláctico. Es una respuesta muy rápida.
  • Hipersensibilidad de tipo II (citotóxica). Actúa contra células diana del propio individuo o de otros (transfusiones). Incluye la enfermedad hemolítica del recién nacido y la reacción transfusional contra antígenos del sistema ABO.
  • Hipersensibilidad de tipo III. El complejo antígeno-anticuerpo se deposita en los tejidos. Esto hace que se active el complemento y se de inflamación. Es típica de infecciones persistentes, como la endocarditis infecciosa o el lupus eritematoso sistémico.
  • Hipersensibilidad de tipo IV (retardada). Los linfocitos T sensibilizados producen linfoquinas en el segundo contacto. Esto provoca la acción de los macrófagos e inflamación varias horas después. Es la responsable de la reacción a la prueba de la tuberculina o test de Mantoux.
La autoinmunidad es la actuación del sistema inmune contra componentes propios a los que no reconoce como tales. Está relacionada con la hipersensibilidad. En las enfermedades autoinmunes se forman autoanticuerpos y linfocitos T autorreactivos. Las causas podrían ser:
  • Genéticas.
  • Sexuales: afectan más a mujeres que a hombres.
  • Ambientales: exposición a sustancias químicas peligrosas, radiación solar o infecciones.
Hay muchas enfermedades autoinmunes que se clasifican en:
  • Organoespecíficas: los anticuerpos y linfocitos T actúan contra un órgano concreto, al que causan daños. Tiroiditis de Hashimoto por ejemplo.
  • Sistémicas: afecta a diversos tejidos y órganos. Lupus eritematoso sistémico por ejemplo.
El trasplante es una técnica quirúrgica por la que se sustituye un órgano enfermo de un receptor por un órgano sano de un donante. Puede ocasionar rechazo debido al sistema inmune del receptor. El rechazo es una respuesta inmunitaria celular específica ocasionada por los linfocitos T, que reconocen como antígenos el órgano, y tratan de destruirlo. El grado del rechazo depende de la histocompatibilidad entre donante y receptor. Los trasplantes suelen clasificarse en:
  • Autotrasplante, autoinjerto o injerto autólogo: donante y receptor son la misma persona. No produce rechazo. Piel, médula, etc.
  • Isotrasplante o isoinjerto: donante y receptor son genéticamente idénticos (gemelos). No produce rechazo.
  • Alotrasplante, aloinjerto o injerto alogénico: donante y receptor son de la misma especie pero diferentes genéticamente. Siempre hay rechazo.
  • Xenotrasplante o xenoinjerto: donante y receptor son de especies diferentes. Válvulas cardíacas de cerdo. Siempre hay rechazo, a veces, hiperagudo.
La respuesta inmunitaria ante trasplantes es más intensa que contra otros antígenos debido a que:
  • Las moléculas del MHC alogénico se reconocen directamente por los linfocitos T.
  • Las células presentadoras de antígeno (CPA) procesan las moléculas del MHC alogénico como péptidos que unen a las del MHC propias, por lo que son reconocidas por los linfocitos TH y Tc.
  • Los linfocitos TH activan a los linfocitos B, que forman células plasmáticas y segregan Ig específicas contra el injerto.
Hay tres etapas en el rechazo a trasplantes:
  1. Los linfocitos TH son activados por las CPA y segregan diferentes citoquinas.
  2. Las citoquinas activan a los linfocitos TC, a los B y a los macrófagos.
  3. Los linfocitos TC, los macrófagos y los anticuerpos específicos, junto al complemento, atacan al injerto, dando lisis celular, lesiones en vasos, hemorragias e inflamación.
Hay un caso especial de rechazo, la reacción injerto contra huésped. En este caso, el tejido del donante lleva sus propios linfocitos. Estos linfocitos actúan contra los tejidos del receptor, dando una grave reacción que puede ser mortal.

Para minimizar el rechazo se busca la mayor histocompatibilidad posible entre donante y receptor. Dado que no es posible la total compatibilidad, se recurre a dos métodos más:
  • Inducción de tolerancia: pretratamiento con células del donante (sangre, por ejemplo) para que el receptor se vuelva más tolerante.
  • Inmunosupresores: son sustancias inespecíficas. Como las ciclosporinas, que inhiben la actuación de los linfocitos T bloqueando las citoquinas; o los esteroides, que inhiben a los macrófagos. También pueden usarse anticuerpos monoclonales específicos de linfocitos TH.


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