PRIMERA EVIDENCIA EXPERIMENTAL DE UN BOSON OSCURO

La mayor una parte de lo que existe en el Cosmos es plenamente invisible para nosotros. Lo poco que conocemos, de hecho, apenas incluye un breve 5% del total de las cosas que hay «ahí fuera». El resto está desaparecido, es invisible y resulta indetectable aún para nuestros instrumentos más poderosos. Solo conocemos su existencia mediante los efectos que su gravedad ejercita sobre la pequeña fracción de materia que sí podemos ver. Los investigadores se refieren a ese 95% desconocido como el «sector oscuro», hipotéticamente hecho de partículas energéticas y masivas que deben estar en alguna parte, pero que no podemos advertir puesto que no interactúan con la materia ordinaria ni emiten luz o bien otra radiación.

Los dos trabajos han sido realizados por investigadores del MIT (Instituto de Tecnología de Massachussets) y por un equipo de la universidad danesa de Aarhus.

Entre los múltiples aspirantes a materia oscura resaltan los bosones oscuros. En la materia «normal», los bosones son las partículas que transportan las unidades mínimas de las diferentes fuerzas de la naturaleza. Mas un bosón oscuro se comportaría de una manera absolutamente diferente, puesto que prácticamente no afectarían a su ambiente inmediato. La materia oscura, de hecho, solo interacciona con la materia ordinaria mediante la gravedad.

No obstante, si esos bosones oscuros existiesen verdaderamente, su energía colectiva podría dar cuenta de toda la materia oscura del Cosmos, la masa que nos falta y que da la gravedad necesaria para que las estrellas se sostengan unidas en galaxias y las galaxias se muevan como vemos que lo hacen.

Los 2 nuevos estudios se centraron en la busca de sutiles diferencias en la situación de un solo electrón cuando brincaba de un nivel de energía a otro. Si el electrón se balanceaba, eso podría ser la señal que revelase el «empujón» de un fotón oscuro. Teóricamente, ese bosón vendría de una interacción entre el propio electrón en órbita y los quarks que forman los neutrones del núcleo del átomo.


Para encontrarlo, el equipo del MIT usó isótopos de iterbio, al tiempo que los físicos daneses prefirieron usar calcio. Los dos ensayos alinearon sus datos en una clase de diagrama concreto para medir este género de movimientos en isótopos. En el experimento con calcio todo sucedió de forma «normal», mas el gráfico del iterbio mostró una desviación estadísticamente significativa en el gráfico.

Lógicamente, por sí mismo esto no implica un descubrimiento. Un bosón oscuro podría explicar los números, pero también podría hacerlo la más leve diferencia en el modo perfecto de hacer los cálculos, un género de desviación llamada «desplazamiento de campo cuadrático».

¿Por qué razón un experimento no halló nada y el otro mostró esa extraña desviación en los gráficos? El interrogante, de momento, no tiene una contestación clara y se precisan considerablemente más datos para solucionar la cuestión. La labor, como saben realmente bien los estudiosos, es enorme, mas todo esmero es poco y toda pista, por muy pequeña que sea, es algo en lo que vale la pena proseguir trabajando.

Precedentes estudios ya habían apuntado a la posibilidad de que los bosones oscuros fuesen, realmente, los portadores de una quinta fuerza de la naturaleza ignota hasta el momento. Una que vendría a sumarse al electromagnetismo, la gravedad y las 2 fuerzas nucleares. De momento absolutamente nadie sabe con certeza si eso es de esta manera.

Fuentes: ABC, Gen Español

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