Según la autora principal del proyecto, Marina López Yubero, estas propiedades podrían estar relacionadas con la capacidad que estas células tienen para replicarse, deformarse y atravesar el corriente sanguíneo para llegar a más órganos e invadirlos, lo cual se conoce como metástasis. Mediante el microscopio de fuerzas atómicas, los investigadores han podido medir el grado de deformación utilizando una sonda que presiona la célula. Además han creado algoritmos que predicen las señales de deformación y fuerza, con lo cual han conseguido obtener la rigidez de las células nunca antes captada con tal resolución.
Al observar también que las células tumorales poseen un metabolismo anómalo, debido a que consumen una gran cantidad de glucosa con la que pueden crecer, sobrevivir y proliferar más rápidamente, han relacionado este proceso con los cambios que se producen en las propiedades mecánicas. Por ello, han investigado qué ocurre cuando a las células tumorales del cáncer de mama se les quita micronutrientes como la glucosa. El resultado ha sido un desmoronamiento de la robustez mecánica de las células, cuyo sostén es producido por el citoesqueleto.

Además este estudio analiza los efectos que tienen las células tumorales del cáncer de mama que no producen metástasis. En dichas células apenas se ve afectada la estructura mecánica y la célula no se deforma. Por lo tanto, estas células presentan mecanismos muy eficientes y económicos para sostener su citoesqueleto incluso en estas condiciones tan extremas.
El objetivo final de estos científicos es evaluar nuevos fármacos que tengan como dianas las rutas bioquímicas involucradas en el metabolismo y citoesqueleto de la célula.
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