LOS CUERPOS LIPÍDICOS Y SU PAPEL DE DEFENSA

Un equipo de investigación coordinado por Albert Pol y Robert G. Parton del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer y el Instituto de Biociencias Moleculares de la Universidad de Queensland respectivamente, han descubierto un nuevo mecanismo de defensa inmunológica no conocido anteriormente.

Este mecanismo se basa en los cuerpos lipídicos, que son un tipo de orgánulos que contienen las células. Son los encargados de acumular nutrientes en forma de grasa y por lo tanto de aportar energía a la célula. Estos cuerpos dinámicos se encuentran en las arqueas, bacterias y células eucariotas.

Cuando algún agente infeccioso como virus o bacterias entran en el organismo e infectan la célula huésped, se dirigen al cuerpo lipídico para poder obtener una gran cantidad de nutrientes y así poder multiplicarse.

Como respuesta a dicho patógeno, según han podido comprobar los investigadores, los cuerpos lipídicos organizan complejos de proteínas antibióticas y antivirales que actúan para combatir el patógeno de manera cooperativa. En esta investigación, los científicos han hallado hasta 400 candidatos que protegerían a los cuerpos lipídicos cuando entran en contacto con el patógeno.

El equipo del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona ha analizado el papel que tienen estos cuerpos lipídicos cuando se produce una infección. Para ello se han centrado en el tejido hepático que es una de las partes donde estos orgánulos están más presentes y donde han observado su acumulación después de la infección y la posterior redistribución a otras zonas del hígado para enfrentarse a los patógenos ya que entran por esta vía principalmente.

Este mecanismo que han hallado los científicos ha sido también observado en insectos, lo cual ha sido muy importante durante la evolución de la inmunidad innata. En humanos, este descubrimiento se podría utilizar en todas las células del cuerpo.

Este experimento supone un cambio en el pensamiento científico ya que hasta ahora se creía que los cuerpos lipídicos mantenían al patógeno alimentándolo durante la infección. Además según los autores se establecen sinergias entre las proteínas para romper la membrana del agente infeccioso y destruir así su material genómico. 

Fuentes: CSIC, Science

Comentarios