Sin embargo, un nuevo estudio de investigadores españoles ha mostrado que en realidad el superenrrollamiento del ADN controla la expresión génica, por lo que no es un simple fallo a resolver. En el estudio demuestran que las topoisomerasas TOP2A dificultan la apertura de la doble hélice, impidiendo el avance de la ARN polimerasa y preparándola para iniciar la activación génica en caso de necesitarlo, mediante la eliminación del superenrrollamiento negativo (superhélice dextrógira) en los promotores de los genes.
Por tanto las topoisomerasas, consideradas como facilitadoras de la actividad genética, también mantienen reprimidas regiones del ADN al mismo tiempo que producen las condiciones para poder llevar a cabo una respuesta inmediata ante estímulos. Esto explica que la regulación sea llevada a cabo específicamente sobre genes que intervengan en procesos como el estrés, la estimulación neuronal y las hormonas.
Cabe la posibilidad de que existan otras funciones debidas al superenrrollamiento del ADN, como la conformación tridimensional del ADN, que favorece la interacción entre elementos reguladores. Además, existen indicios de que este nuevo sistema de regulación también intervenga en procesos esenciales para el funcionamiento de la célula para los que se necesitan modificaciones de los propios programas de expresión génica, como la reprogramación celular.
Esta investigación, que ha sido llevada a cabo por un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas y del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa, abre el camino para el uso de inhibidores de topoisomerasas para controlar estos procesos celulares e incluso como terapias antitumorales.
Fuentes: elDiario.es, Infosalus
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