UNA LÁGRIMA, EXCELENTE DETECTORA DE ENFERMEDADES

A menudo pensamos en las lágrimas como un líquido que mantiene los ojos húmedos y que son producidas por ciertos sentimientos. Cuando hablamos de lágrimas únicamente solemos imaginar agua salada, pero realmente estas tienen varios elementos esenciales que pueden servir para detectar enfermedades u otros problemas de salud. 

Entre los componentes de las lágrimas destaca una capa formada por grasa producida por las glándulas de Meibomio en la base de las pestañas, que están en el interior del párpado y desembocan en la superficie ocular. Esta capa se mezcla con un componente acuoso, de manera que al pestañear la parte grasa queda en la capa superior hacia la superficie, evitando que la parte acuosa se evapore.

Las lágrimas están en contacto con la córnea (parte más inervada) gracias a las mucinas, y con la conjuntiva, que es la parte blanca del ojo (muy vascularizada). Debido a esto, podemos detectar mucha información en las lágrimas, tanto del sistema nervioso como del sistema vascular.

A día de hoy, el análisis de la lágrima está en desarrollo para disponer de un diagnóstico inmediato, también denominado como
point of carePara ello se utiliza una tecnología que se ha puesto en
práctica recientemente con los test del covid. Consiste en detectar de manera rápida un marcador determinado de la cubierta del virus, para analizar las lágrimas se deberán de detectar varios marcadores, no uno específico.

Se han publicado varios artículos sobre la posibilidad de predicción o diagnóstico precoz de enfermedades como el Párkinson detectando varios biomarcadores determinados, esto se puede prever analizando el fluido que segregan los ojos. Los científicos están investigando si se puede detectar de manera precoz otras enfermedades neurodegenerativas como el Alzhéimer. También, hay varios estudios oncológicos que explican que a través de las lágrimas se podría diagnosticar el cáncer de mama.

Se ha diseñado un tipo de lentillas que se colocarían sobre el iris de la persona y que poseen unos pocillos microscópicos donde se deposita el líquido y que gracias a ellos se puede hacer el test diagnóstico en el ojo.

El diagnóstico temprano de enfermedades a través de biomarcadores podría señalar el futuro de la biomedicina, y las lágrimas podrían darnos la clave para predecir enfermedades de forma no invasiva.

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